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viernes

Diez consecuencias de obligar a un niño a comer

Expertos de distintas disciplinas coinciden en que obligar a comer a los niños puede tener efectos negativos en el plano nutricional y, también, en el emocional

Fuente: www.consumer.es
Por: Alma Palau Ferré


A comer, como todo en esta vida, hay que aprender. Por ello el objetivo de los padres debe ser enseñar a los niños de una manera eficaz, positiva y libre para conseguir que coman y, más que eso, lograr que quieran por sí mismos aquellos alimentos que son buenos para ellos, un objetivo que, si se les fuerza, nunca se conseguirá. Distintos expertos, desde los dietistas-nutricionistas hasta los pediatras y los psicólogos, coinciden en que obligar a un niño a comer jamás tiene buen fin y, en cambio, puede acarrear varios problemas y efectos negativos.  
El siguiente artículo enumera diez consecuencias de obligar a los niños a comer, detalla sugerencias para que los pequeños quieran hacerlo por sí mismos y dos ejercicios para mejorar su relación con la comida.

Los niños y la mesa: diez problemas de obligarles a comer

Lejos de favorecer una alimentación equilibrada, una relación armoniosa con la comida y un ambiente de sosiego en el hogar, forzar a los niños a que coman puede acarrear unos cuantos problemas y convertir la mesa en un pequeño campo de batalla. Entre los principales inconvenientes, destacan los siguientes:
  1. Algunos padres viven la inapetencia de su hijo como un agravio personal. Esto hace sentir mal al niño cuando rechaza un alimento.
  2. Si el niño es pequeño y aún no tiene uso de razón, pensará que los padres, de quienes solo espera cariño, de pronto le atacan: insisten en darle de comer cuando ya no le entra más o en obligarle a comer algo que no le gusta y, encima, se enfadan y le gritan.
  3. Incluso si se obliga a comer con amenazas, gritos o chantajes, los pequeños comen lo mismo.
  4. Meterles la comida en la boca a la fuerza provocará el vómito de los niños.
  5. Obligarles a comer solo sirve para hacerles sufrir y, si asocian la mesa con el sufrimiento, acabarán por detestar ese momento y la comida.
  6. Presionar a un niño para que coma un determinado alimento puede conducir a que rehúse comer muchos otros.
  7. Angustiarse porque un niño no come denota una sobreprotección de los padres, que es mala consejera en la educación infantil.
  8. El uso del chantaje emocional, de los premios y castigos con la comida, es un error pedagógico y un error nutricional.
  9. Un niño se puede negar a comer porque quiere llevarse él mismo el alimento a la boca y no se lo permiten. Es importante fomentar la independencia y dejarles crecer en autonomía.
  10. Corregir los modales delante de los hermanos o de otros niños promoverá el rechazo de los alimentos.

Sugerencias para conseguir que el niño quiera comer por sí mismo

En la mesa solo cabe la actitud positiva. Lo fundamental es fomentar la autonomía personal e intelectual. Hacer creer al niño que es él quien quiere estar sano, quien quiere conocer los alimentos y quien ha descubierto un nuevo sabor. Para ello, hay trucos muy útiles y fáciles de poner en práctica.
  • Presentar a los niños pequeñas cantidades de un alimento nuevo de forma repetida.
  • Dar ejemplo de conductas alimentarias saludables.
  • Implicar a los niños en la preparación de los alimentos.
  • Presentar las comidas de manera atractiva.
  • Ofrecer los alimentos sin obligar, sin perder la paciencia y sin inquietarnos.
  • Mantener su estómago vacío de caprichos antes de las comidas, no llenarlo de golosinas.
  • Darles opciones en la mesa. Presentar unos alimentos que les gusten y otros que les gusten menos, para que puedan elegir, e intentar que coman un poco de todos.
  • Apagar la televisión y sentarse a comer con ellos, en familia y sin distracciones.
  • Durante la comida, mantener conversaciones distintas al hecho de hacerle comer.

Dos ejercicios para mejorar la relación de los pequeños con la comida

Ya sea en el aula o en casa, se pueden desarrollar dos ejercicios con los niños a partir de 6 o 7 años de edad, cuando tienen capacidad de razonar. Estos ejercicios han demostrado funcionar en la práctica con resultados extraordinarios.
  1. La lista del "me gusta" / "no me gusta". Algunos niños son muy conscientes de que su inapetencia o su afición a solo 2 o 3 alimentos es el centro de atención y preocupación de sus padres. Sin embargo, resulta útil trabajar con ellos y pedirles que escriban en un folio en blanco estas dos listas: lo que les gusta comer y lo que no. Si el ejercicio lo dirige un nutricionista, podrá explicarle al niño que en realidad ya hay muchos alimentos que le gustan y, lo que es más importante, que con ellos casi cubre sus necesidades nutricionales. Tal vez se detecte la carencia de algún grupo de alimentos por completo, como las verduras. Entonces es el momento de hacerle ver al niño que con incorporar uno o dos alimentos a su dieta, esta será perfecta. Con este ejercicio, se logra desbloquear a un niño que tiene el control de su alimentación, al hacerle ver que no era para tanto y que falta muy poco para que sus padres estén contentos y tranquilos. Por último, es interesante plantear al niño un objetivo, al que llamaremos "compromiso saludable", y cuyo fin es que él esté más sano, más fuerte y más guapo. Es decir, sin premios ni castigos: solo se busca la adherencia del niño a un cambio de hábito por el mero hecho de que es mejor para él.
  2. La "cata a ciegas". Este es un ejercicio en grupo y, como su nombre indica, consiste en vendar los ojos de los niños. En concreto, los de la mitad de la clase. Una vez hecho esto, se les pone delante un plato con un alimento sin que sepan cuál es. El ejercicio lo explicaremos como una experiencia de los cinco sentidos. Primero deben tocarlo, después olerlo, también acercárselo al oído y, finalmente, probarlo. A medida que descubren de qué se trata, levantan la mano y nos acercamos para que nos digan al oído qué es. Si aciertan, pueden quitarse el pañuelo de los ojos y seguir como observadores. Si no aciertan, continúan con el siguiente sentido. En paralelo, es una experiencia muy enriquecedora para los niños que les observan.
    El resultado de esta actividad puede ser traumático al principio. Puede haber niños que se enfaden porque han probado aquello que nunca habían querido probar. Incluso niños que lloren y pataleen para demostrar su enfado. Sin embargo, habrá muchos niños que manifiesten su sorpresa al haber sido capaces de probar algo nuevo. Para finalizar, todos los niños deben manifestar en voz alta los alimentos que no les gustan, o que no han probado nunca, y anotar en su agenda al menos tres. En la semana siguiente, tendrán el reto de probar estos tres alimentos. Respecto a los niños que se enfadan, la experiencia también demuestra que, al cabo de una semana, serán los primeros en decir en voz alta que ya han probado tal o cual alimento.

¿Por qué nos gustan más unos sabores que otros?

Las predilecciones alimentarias tienen su origen en los primeros años de vida, cuando se aprende qué, cuándo y cómo comer

Fuente: consumer.es
Por: María Manera

Las predilecciones tienen su origen en la infancia, en especial durante los primeros años de vida, ya que en esta etapa se aprende qué, cuándo y cómo comer. Los niños, a través de las experiencias directas con los alimentos, configuran las preferencias posteriores. Conocer la evolución y el porqué de este proceso ayuda a conseguir una alimentación saludable en la infancia y en la etapa adulta. A continuación se explica cómo se aprenden los gustos, por qué nos negamos a probar alimentos nuevos, cómo educar la preferencia por los alimentos saludables, así como los diferentes sabores de la leche materna. 

¿Los gustos se aprenden o son innatos? 

Las elecciones alimentarias están condicionadas por múltiples factores. Entre ellos: la historia y la tradición de nuestro entorno, la influencia familiar y de amigos, la economía (desde el coste de los alimentos hasta el poder adquisitivo) y los elementos relacionados con la psicología, como las preferencias. Para la vertiente antropológica y social de la investigación del comportamiento alimentario, estas últimas desempeñan un papel central en el momento de escoger un alimento u otro.
La preferencia por el sabor dulce y el rechazo de las sustancias amargas o las especias picantes (que producen irritación en la boca y en la garganta) parecen ser innatas. Algunas investigaciones lo respaldan al haber estudiado las diferentes reacciones faciales de los neonatos cuando se les administran líquidos con sabor dulce o con un gusto amargo o ácido. Pero si bien existe esta base de nacimiento -determinada en cierto modo por una predisposición genética-, la mayoría de las preferencias alimentarias se adquieren a través de la experiencia, es decir, se aprenden. ¿Cómo se explicaría, si no, la pasión de los adultos por el café o el gusto por la cerveza?
Durante el primer año de vida se experimenta un rápido crecimiento físico, social y emocional. También se desarrollan las preferencias alimentarias, que se configurarán durante toda la infancia. Por ello, es crucial el entorno social y cultural, aunque la familia es el entorno más inmediato y, por lo tanto, el más determinante. La influencia de padres y madres no solo abarca lo que estos ofrecen a los niños para comer o los consejos que dan sobre la alimentación ("debes comer verdura"), sino también todo el modelo que ofrecen a sus hijos. En definitiva, se trata de aplicar el clásico consejo de "predicar con el ejemplo".

¿Por qué nos negamos a probar alimentos nuevos?

Negarse a comer alimentos nuevos se denomina neofobia alimentaria y se define como un sentimiento de repugnancia hacia la ingesta de alimentos nuevos. Esta actitud (habitual en niños de unos dos años de edad y percibida por los adultos como un capricho infantil) es en realidad un mecanismo de adaptación propio de muchas especies: el objetivo es evitar la ingesta de alimentos o sustancias que podrían ser peligrosas o tóxicas. Después de haberse familiarizado con el alimento, la neofobia se supera con éxito.
Hay quien opta por familiarizar a los niños tras exponerles varias (o muchas) veces al alimento. Sin embargo, los estudios muestran que el rango necesario de exposición para lograr esa familiarización es tan amplio (de 11 a 90 veces), que el mejor consejo es despreocuparse por la neofobia: es una respuesta normal y fisiológica de los niños y se supera con el tiempo. Lo más acertado es comer con naturalidad y de forma saludable con los niños.

Cómo educar la preferencia por los alimentos saludables

El objetivo es que tanto los niños como los adultos coman de la forma más saludable posible. Tal y como indica el Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AEDN) en su documento "Si tú comes frutas y hortalizas, ellos también lo harán", la clave es tener alimentos saludables en casa y predicar con el ejemplo, ya que es mucho más probable que los pequeños prueben y acepten un nuevo alimento si observan a sus padres, a sus cuidadores o a cualquier familiar ingerir y disfrutar ese alimento.
La siguiente tabla, extraída y adaptada del citado documento, refleja de manera esquemática las
 
Consejo Explicación
Haga que la hora de comer sea agradable La atmósfera emocional en las horas de comer es muy importante. No conviene utilizar estas horas como una oportunidad para regañar al niño. No haga sentir mal al niño por no comer.
Predique con el ejemplo Los padres, familiares o cuidadores son modelos que el niño tomará como referencia para probar o no un nuevo alimento o bien en el momento de ingerir más alimentos saludables.
Exponga al niño a una variedad de alimentos saludables Esto aumentará las posibilidades de que tenga ganas de probarlos. Ponga a su alcance alimentos saludables. Si no le insiste en que los pruebe, las posibilidades de que lo haga aumentarán.
No desista Con paciencia, la exposición repetida (sin forzar, insistir u obligar), puede romper la resistencia.
No restrinja el acceso a determinados alimentos Esto incrementa la preferencia del niño hacia ellos. La clave es evitar que estén en casa.
No fuerce al niño a comer ningún alimento Esto disminuirá la preferencia por parte del niño hacia el alimento.
Recordar que la neofobia es normal No debe tomarse como algo negativo, sino como algo frecuente y esperable.
No use alimentos ricos en energía como recompensa, ni frutas y hortalizas (u otros alimentos saludables) como castigo Alterará las preferencias alimentarias del niño.   

 Los diferentes sabores de la leche materna

"Prohibido comer alcachofas, puerros, brócoli o espárragos". Este es un consejo que muchas madres lactantes habrán oído y se habrán visto obligadas a respetar (a pesar de lo muy saludables, sabrosas y apetitosas que son estas hortalizas) con el fin de que su hijo no se destete de forma inmediata al notar la leche con mal sabor. Nada más lejos. Si bien es cierto que existen cambios en el sabor de la leche materna en función de la dieta de la madre, ni esto es negativo, ni los alimentos señalados con anterioridad son los únicos responsables del cambio.
En general, los alimentos ingeridos por la madre durante la lactancia, igual que sucede con otros mamíferos, modifican el sabor de la leche y estos cambios alteran el patrón de conducta de succión del bebé. Sin embargo, esta experiencia no es negativa. A través de la leche materna, los lactantes aprenden los sabores propios de los patrones alimentarios de su madre y, por extensión, de su contexto cultural. Por tanto, los bebés alimentados con leche materna disponen de una experiencia sensorial más rica y variada que los niños alimentados con biberón. Una razón más para dar el pecho a los niños.

lunes

Semana mundial de la lactancia materna

La Semana Mundial de la Lactancia Materna se celebra entre el 1 y el 7 de agosto en más de 170 países, y está destinada a fomentar la lactancia materna y a mejorar la salud de los bebés de todo el mundo.
La de este año es la vigésima edición de la SMLM y además se celebran los 10 años de la Estrategia Mundial para la Alimentación del Lactante y el Niño Pequeño de promovida por la OMS/UNICEF, una guía sobre la importancia de la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y el papel fundamental que juegan las prácticas de alimentación correctas para lograr un estado de salud óptimo. 

Los objetivos de la Semana Mundial de la Lactancia Materna para el año 2012 son:
  • Recordar lo que ha sucedido en los últimos 20 años de apoyo a la lactancia materna
  • Celebrar los éxitos y logros del movimiento de apoyo a madres lactantes
  • Evaluar el estado de aplicación de la Estrategia Mundial para la Alimentación del Lactante y del Niño Pequeño.
  • Llamar a la acción para cerrar las brechas en las políticas y programas sobre la lactancia materna / alimentación del lactante y del niño pequeño (ALNP)
  • Llamar la atención pública sobre el estado de las políticas y programas sobre la lactancia materna y alimentación del lactante y niño pequeño
  • Mostrar el trabajo nacional a nivel mundial
Con la Semana Mundial se conmemora la Declaración de Innocenti, formulada por altos cargos de la OMS y el UNICEF en agosto de 1990 con el fin de proteger, promover y respaldar la lactancia materna.
La OMS recomienda a todas las madres la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses, con el fin de ofrecer a sus hijos un crecimiento, desarrollo y salud óptimos. Posteriormente, hasta los 2 años o más, los lactantes deben seguir con la lactancia materna, complementada con otros alimentos nutritivos.

jueves

Las primeras comidas!


Los hábitos alimentarios se forman durante los primeros años de vida, razón por la cual es importante estar preparados para este momento...

Algunas recomendaciones:
  • La persona encargada de alimentar al niño debe estar tranquila, tener paciencia, y permitir al niño manipular y tocar los alimentos (es un juego para ellos),
  • Evitar preparaciones de escaso valor nutritivo y alta saciedad (los purés amarillos por ejemplo),
  • Introducir los alimentos de a uno por vez,
  • Evitar la adición de sal en las preparaciones,
  • Ante el rechazo de un alimento, no retirarlo de la dieta (la oferta reiterada favorece la aceptación),
  • A medida que el niño madura variar las texturas de las preparaciones,
  • Ofrecer agua al finalizar las comidas (evitar los jugos y bebidas artificiales),
  • Cuidar la higiene al momento de preparar y manipular los alimentos,
  • En familias con antecedentes de alergia, consultar con el pediatra los momentos de incorporar alimentos como el pescado y el huevo.
Recomendaciones nutricionales:
  • Comenzar con una comida diaria, hacia los 8 meses aumenar a 2 ó 3 llegando a las 4 principales entre el primer y segundo año de vida.
  • Recordar que los niños consumen pequeñas cantidades de alimentos, no forzarlos a comer un plato repleto de comida,
  • Ofrecer alimentos que aporten hierro (el de mejor absorción es el proveniente de las carnes),
  • Realizar preparaciones agradables a la vista y olfato, que puedan ser manipuladas fácilmente,
  • Ofrecer variedad de vegetales (cocidos y sin cáscaras ni semillas) y frutas.
  • Evitar el consumo de productos con alto contenido de azúcares, como los postrecitos comerciales,
  • Agregar a los purés una cucharadita de aceite, o leche materna.
Recordar que:

El rechazo de los alimentos nuevos es normal y
la repetición conduce lentamente a la aceptación de los mismos.




La alimentación complementaria


Se denomina "alimentación complementaria" al período que comienza hacia el sexto mes de vida de los bebes, y como su nombre lo indica, "complementa" a la lactancia materna. La introducción temprana de alimentos produce un desplazamiento de la lactancia materna, lo que da como resultado una menor ingesta de energía y nutrientes.
La alimentación complementaria se define como el proceso que comienza cuando la leche maternal sola ya no es suficiente para cubrir las necesidades nutricionales de los lactantes y por ende, otros alimentos y líquidos son necesarios además de la leche materna.
La alimentación complementaria óptima está relacionada no solo con el qué se come, sino también el cómo, cuándo, dónde y quién alimenta al niño.
Las funciones de esta etapa están relacionadas con crear hábitos alimentarios saludables, estimular el desarrollo psicosensorial y psicoemocional del niño, logrando al final del año de vida su integración a la mesa familiar. Desde el punto de vista nutricional la alimentación complementaria tiene la finalidad de asegurar la ingesta de energía, proteínas y micronutrientes acorde a los requerimientos de la edad.

El momento de la alimentación es ideal para dar afecto al bebé. Es una excelente oportunidad de estimulación, aprendizaje y vínculo social. A través de los alimentos los niños aprenden a reconocer olores, sabores, temperaturas, consistencia y texturas.




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