Sobrpeso y obesidad
Av. Meeks 227, Dto.E
Lomas de Zamora
Tel: 4292-3879
La información contenida en esta web, tiene carácter informativo y en ningún momento sustituye a la que le haya sido administrada por su médico o reemplaza la consulta médica. En caso de cualquier duda o aclaración, consulte a su médico
No es casual que las naranjas sean de invierno y las sandías de verano. por eso, la nueva cocina argentina no solo es regional, también es estacional. Descubrí el ciclo natural de cada plato. Fuente: conexionbrando.com Textos de Tomás Linch Ilustraciones de Martín Oroná Otoño
Los primeros fríos se confunden con los últimos vestigios del verano y el bosque gana el mercado. Aparecen los hongos (gírgolas, portobellos), las aves de corral y los animales de caza menor: conejos, patos y carnes no tradicionales como el yacaré son una buena elección. Hay buenos productores en la provincia de Buenos Aires que envían a domicilio. También los podés buscar en mercados como El Progreso de Caballito o en ferias orgánicas y gourmet. Los colores son el verde y el marrón: rúcula, radicheta, apio, palta. Se reconoce una palta en su punto cuando la carne cede fácilmente a una ligera presión de los dedos. Una vez madura debe consumirse de inmediato. El otoño es la época ideal para volver a las raíces que nos aportan hidratos. Papa, batata, zanahoria y zapallo no pueden faltar. El queso es un gran aliado, buscá productores artesanales, que comercializan pastas frescas sin conservantes. Invierno
El frío nos pone a prueba. Nuestra alimentación tiene que adaptarse para hacer frente al esfuerzo y seguir trabajando sin morir después de un guiso de lentejas. Escabeches, embutidos y carnes rojas serán nuestro plato principal. Pero no debemos abandonar la fruta: es la época de las naranjas, las mandarinas y los pomelos que vienen del Litoral. Los cítricos de cualquier tipo deben ser firmes y tener la cáscara lustrosa. El color no indica el grado de maduración. Los verduleros que saben dicen que se conservan de 10 a 15 días a temperatura ambiente y que la refrigeración las mantiene frescas por más tiempo. Por último, el invierno es la temporada de sopas: repollos, cebollas, remolachas, berenjenas. No compres la bandeja cerrada: elegí bien y cortá los vegetales en tu casa para que la preparación no pierda en aromas. Pasteles y guisos que incluyan legumbres calientan el cuerpo y el espíritu. Primavera Es la época de siembra por excelencia y el verde vuelve a tomar la iniciativa: alcauciles de La
Plata, lechugas, espárragos y espinacas de las quintas bonaerenses son una gran elección para combinar con salsas o en ensaladas. Aparecen las frutillas de Santa Fe, los duraznos de Mendoza y algunas frutas que resisten del invierno. Para saber cuál es un buen durazno de primavera, prestá atención: debe tener la piel aterciopelada y sonrosada. No hay que comprarlos si están verdes porque no maduran en casa. Comelos a temperatura ambiente porque la heladera les quita sabor. Además, en épocas en las que vuelve el buen tiempo, podemos hacer carnes asadas y combinarlas con chauchas, huevos o arroz. En estos meses llega un buen cordero de las estancias patagónicas y la merluza de nuestros mares no se agota. Verano En el verano brillan los colores y la verdulería se llena de rojos, amarillos y verdes con frutas jugosas
que aportan líquidos para hacer frente al calor. Sandías tucumanas, melones sanjuaninos, cerezas, ciruelas, tomates y frutos del Litoral, como arándanos y moras.Para elegir una sandía en su punto, debe tener la cáscara lisa y brillante; fijate que sea pesada para su tamaño y de consistencia dura y maciza. Recordá que una sandía entera se conserva a temperatura ambiente de 10 a 15 días; ya partida, debe guardarse en la heladera no más de dos o tres días. Y si la idea es sentirse liviano para hacer frente al calor, algunos pescados aportan buena cantidad de nutrientes con poca grasa: atún, salmón, trillas. Combinar con hierbas frescas y hortalizas livianas como el zucchini es una gran opción.
Los expertos recomiendan seguir una dieta sana, variada y equilibrada como la mejor manera de prevenir ciertas enfermedades asegurandouna buena salud. Sin embargo, los nuevos estilos de vidahan provocado que se abandonen determinados hábitos de alimentaciónsaludable tradicionales lo que, en la actualidad, se relaciona con la aparición de un gran númerode
enfermedades. La falta de tiempo para cocinar, el ritmo de vida actual y
la enorme oferta de alimentos hace difícil la toma de decisiones
adecuadas para llevar a cabo una alimentación equilibrada, esto conduce a
que no se ingieran todos los nutrientes que se necesitan o que se lo
haga en cantidades inadecuadas.
Frente a esta situación surgen los “alimentos funcionales”que
pueden compensar los desequilibrios alimentarios y garantizan las
ingestas de nutrientes recomendadas por los especialistas en nutrición.
Pero… ¿Qué son los alimentos funcionales?
Son considerados funcionales aquellos alimentos que
contienen ciertos componentes que ejercen, sobre nuestro organismo, un
efecto beneficioso más allá de su función nutritiva. Estos componentes,
biológicamente activos, ofrecen la posibilidad de mejorar las
condiciones físicas y mentales logrando tanto incrementar el bienestar
general como reducir el riesgo de contraer ciertas enfermedades.
Pueden ser:
Alimentos
habituales de nuestra dieta que contienen estos componentes
beneficiosos para la salud de forma natural destacándose las frutas,
hortalizas, legumbres, frutos secos y semillas que contienen
fitoquímicos, antioxidantes, fibras y ciertas vitaminas y minerales.
También se destacan los pescados de mar por su contenido en ácidos
grasos esenciales Omega 3 beneficiosos para la salud cardiovascular.
Productos alimenticios modificados por
diferentes procedimientos con el fin de lograr un alimento funcional con
una finalidad específica. Las modificaciones más habituales son el
incremento de un componente natural de alimento, la adición de un
componente que no forma parte del alimento naturalmente, la sustitución o
eliminación de un componente con efectos adversos para la salud,
modificación en la biodisponibilidad de algún componente del alimento
para mejorar la asimilación de otro más beneficioso y/o una combinación
de las posibilidades mencionadas.
Algunos componentes funcionales:
Probióticos, prebióticos
disminuyen la intolerancia a la lactosa, estimulan el sistema
inmunitario en infecciones gastrointestinales, colabora con el buen
tránsito intestinal. Se encuentran mayormente adicionados en productos
lácteos.
Fibra insoluble
estimula el tránsito intestinal. Presente en granos enteros (cereales,
legumbres y semillas), salvado de trigo, en cascaras y tallos de frutas
y hortalizas.
Fibra soluble: reduce la
absorción de colesterol LDL, triglicéridos y azúcares provistos por la
alimentación. Se encuentra en la pulpa de frutas y algunos vegetales,
legumbres y cereales como avena y cebada.
Ácidos grasos poliinsaturados:omega 3 protector del sistema cardiovascular, se encuentra en pescados de mar. Ácido oleicoproviene del aceite de oliva, reduce el colesterol y tiene actividad vasodilatadora.
Fitoquímicos: Sustancias
naturales presentes en vegetales, colaboran con el metabolismo de manera
favorable, con acción preventiva en enfermedades crónicas,
cardiovasculares y reductores de riesgo de algunos tipos de cánceres.
Entre ellos se encuentran los fitoesteroles,similares al colesterol
actúa reduciendo la absorción del mismo; los fitoestrógenosde estructura
similar a los estrógenos disminuyen síntomas de la menopausia y
premenstruales; y otros.
Antioxidantes: sustancias
capaces de retrasar o prevenir el envejecimiento celular prematuro.
Tienen función antioxidante las vitaminas C, presente en cítricos,
frutillas, tomate y otros vegetales; vitamina E, en aceite vegetales
como girasol, semillas frutas secas, germen de trigo; Betacarotenos, en
frutas y hortalizas color amarillo, naranja y rojo; y el Selenio,
mineral presente en carnes y cereales integrales.
Aunque
las semillas existieron siempre y se usaban mucho en la antigüedad, en
los últimos años, como muchos alimentos tienen cada vez menos fibras por
el proceso de industrialización, volvieron a incluirse en las recetas
diarias. Se usan en muchos panes y galletitas, pero también se sirven
con ensaladas, sándwiches, tartas, jugos, yogures, o para condimentar y
acompañar las comidas.
Tienen muchos beneficios para el cuerpo porque son un alimento sano
, con vitaminas, minerales y omega 3 y 6. Sirven para aumentar la
proporción del colesterol bueno, HDL, y así disminuir el malo, LDL. Otro
beneficio es que tienen fibras que mejoran el tránsito intestinal y
previenen la constipación. También se usan para perder peso porque, como
tardan en digerirse, producen saciedad. Algunas evitan la hinchazón o
el aire en la panza. Antes de consumir es importante prepararlas bien y
conservarlas siempre en un lugar fresco y seco.
Te contamos cuáles son las propiedades de las semillas con más beneficios, y como incluirlas en tu dieta diaria.
Atención: están contraindicadas en personas con divertículos y colon irritable.
Chía
En la época de los indígenas, en Estados Unidos y México, se usaba mucho en las comidas.
Propiedades: Es una gran fuente natural de omega 3
y 6, que tienen ácidos grasos insaturados y participan en el
metabolismo del colesterol. Además, contienen proteínas y minerales como
calcio, magnesio y fósforo.
Beneficios para el cuerpo: Favorecen el aumento
del Colesterol HDL (Lipoproteínas de alta densidad), conocido como
colesterol bueno, que ayuda a bajar el Colesterol LDL (Lipoproteínas de
baja densidad) conocido como colesterol malo.
Calorías: Una cucharada sopera o 15 gramos, que es la porción diaria recomendada, aportan 56 calorías.
Con qué comerlas: Se pueden incorporar en jugos, yogur, sopas, panes, budines y postres. Para evitar el aire en la panza se pueden comer molidas.
Para tener en cuenta: Remojar las semillas en un
vaso de agua 30 minutos antes de consumir. Mantenerlas en la heladera, o
en un lugar fresco y seco. Es preferible comprarlas envasadas al vacío.
Lino
Propiedades: Tienen las mismas propiedades que la
chía, y como tienen ácidos grasos insaturados sirven para aumentar el
HDL colesterol bueno y disminuir el malo.
Beneficios para el cuerpo: Además de mejorar el colesterol, mejoran los problemas de constipación.
Calorías: Una cucharada sopera o 15 gramos, que es la porción diaria recomendada, aportan 83 calorías.
Con qué comerlas: Se agregan en ensaladas , en el
yogur, con granola o caldos. También se pueden tomar en ayunas diluidas
en agua. Para evitar el aire en la panza se pueden comer molidas.
Sésamo
Estas semillas se usaban en la antigüedad, en Asia y
África, para la elaboración de panes. Ahora se usan mucho en los países
árabes.
Propiedades: De estas semillas se extraen aceites insaturados, calcio, hierro, zinc y vitamina E.
Beneficios para el cuerpo: Tiene lecitina que ayuda a mejorar el Colesterol HDL o colesterol bueno.
Calorías: Una cucharada sopera, la porción diaria recomendada, aporta 83 calorías.
Con qué comerlas: Son muy buenas para condimentar.
También se usan para panes, repostería, en ensaladas, con el yogur y
tostadas. Le dan un sabor rico a las comidas.
Para tener en cuenta: Se deben guardar en lugar
fresco y seco. Hay que comprarlas envasadas y con fecha de vencimiento.
También se pueden comprar peladas.
Un tip: Sirven para hacer el gomasio, que es una
sal de sésamo, que sirve para reemplazar la sal. Se hace tostando las
semillas, luego se mezclan con sal marina y se muelen juntas.
Girasol
Propiedades: Estas semillas contienen muchos
nutrientes, hidratos de carbono, proteínas y ácidos grasos insaturados,
conocidos como omega 6. También tienen vitaminas A, B, C y E y minerales
como magnesio, hierro y potasio. Son muy completas.
Beneficios para el cuerpo: Son muy buenas para mejorar el HDL o colesterol bueno.
Calorías: Contiene 96 calorías cada 1/4 de taza, que es la porción diaria recomendada.
Con qué comerlas: Se pueden comer tostadas o como un snack. Se incorporan en granolas y panes.
Para tener en cuenta: Se comen peladas, enteras, endulzadas o saladas. Como todas las semillas debe almacenarse en un lugar fresco y seco.
Quínoa
Es un cereal que se usaba alrededor del año 3000 AC, y era conocido como Grano Madre.
Propiedades: Contiene Fósforo, hierro, y es fuente de proteínas.
Beneficios para el cuerpo: Producen saciedad, tienen mucha fibra y retrasan la evacuación gástrica. Se recomiendan en muchas dietas para bajar de peso.
Calorías: Media taza o 45 gramos, que es la dosis diaria recomendada, contiene 163 calorías.
Con qué comerlas: Se agrega en sopas, tartas , barritas de cereal, granola, croquetas y panes.
Para tener en cuenta: Después de lavar bien, se
deben cocinar en agua, donde se triplica su tamaño. No agregar sal para
que no pierda los valores nutricionales.
Se trata de uno de los alimentos más balanceados y completos del
mundo. Por su valor nutritivo, la NASA la eligió para los astronautas.
Es rica en proteínas y minerales.
Su sabor agradable, la calidad de sus proteínas y su alto valor
nutritivo la convierten en un superalimento. El elevado contenido en
calcio, hierro y aminoácidos esenciales, como la lisina, histidina y
arginina, han llevado a Naciones Unidas a declarar a 2013 como el año
Internacional de la Quinoa y a reconocer a este grano andino como un
aliado para luchar contra el hambre.
Este alimento se comenzó a
cultivar hace unos 7.000 años en los alrededores del Lago Titicaca. A
mediados del siglo XV, los incas la conocían como el cereal madre. Cada
año, el Inca, en una ceremonia especial, plantaba las primeras semillas
de la temporada y durante el solsticio, los sacerdotes ofrecían vasijas
de oro llenas de quinoa al Inti, el Dios Sol.
En 1975, un grupo de
investigadores de la Academia de Ciencias de Estados Unidos afirmó que
la quinoa es uno de los mejores alimentos de origen vegetal. Esto llevó a
la NASA a integrarla en la dieta de los astronautas, especialmente
durante los vuelos de larga duración. Se trata de una planta que resiste
bien el frío, la sequía y la altura. Además, puede cultivarse hasta en
suelos de escasa riqueza nutritiva.
Una semilla excepcional
La
quinoa no es un alimento con mucha entre nosotros, incluso mucha gente
desconoce sus excelentes propiedades nutricionales. “Tiene unas
características semejantes a las de los demás granos, de ahí que algunos
la consideren un cereal, aunque técnicamente se trate de una semilla.
Es rica en hidratos de carbono complejos, que la convierten en fuente óptima de energía, y minerales esenciales como el hierro, magnesio, fósforo, calcio y potasio. También contiene vitaminas del grupo B y ácido fólico. Y como si esto fuera poco, posee un
importante aporte proteico (16% y puede contar hasta el 23%, lo cual es
más del doble que cualquier cereal), con 8 aminoácidos esenciales para
el humano”, detalla la licenciada en nutrición Karina Gavini, docente de
la universidad del Salvador y nutricionista del club Boca Juniors.
En
síntesis, se trata de un excepcional equilibrio de proteínas, grasas e
hidratos de carbono (almidón). Entre los aminoácidos presentes en sus
proteínas destacan la lisina (importante para el desarrollo del cerebro)
y la arginina e histidina básicos para el desarrollo humano durante la
infancia. Otra de sus ventajas: es pobre en grasas.
Cómo prepararlo
Se
cocina de 15 a 20 minutos y puede ser utilizado en una gran variedad de
platos. Desde sopas, ensaladas, revueltas con huevo, guisos, purés y
postres hasta en bebidas. Transformada en harina, se utiliza para hacer
pan, galletas, fideos, salchichas, albóndigas. Hay dietéticas que
ofrecen estas variantes.
También se come directamente en yogurt o
con chocolate. Entre los productos elaborados o semielaborados, están
las barritas de cereal que la incorporan.
Celíacos, deportistas, emabarazadas
"La
quinoa es apropiada para todo el mundo, pero especialmente para los
celíacos (intolerantes al gluten), los vegetarianas, por la gran
cantidad de proteínas completas que aporta, deportistas y embarazadas,
que necesitan refuerzos de proteínas, minerales y vitaminas", cuentan
desde Charinut, empresa argentina que comercializa alimentos funcionales, y entre ellos tiene una barra de cereal con quinoa.
Así,
de a poco esta semilla se va integrando a la alimentación. Para tener
una idea del precio, los 250 gramos cuestan $10. Si se prefiere comprar
hamburguesas hechas, Casa Vegana
ofrece distintas variedades: quinoa, quinoa ahumada y hasta sin sal. Y
se consiguen en las distintas dietéticas desde $25 el paquete de cuatro
unidadades.
Capacidad curativa
Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura), las semillas, hojas y tallos curan más de veintidós dolencias y afecciones humanas distintas:
abscesos al hígado, afecciones hepáticas, anginas, antifebrífugo,
apósitos o cataplasmas, calmante y desinflamante, catarro de vías
urinarias, cáustico para las heridas y llagas, cicatrizante, contusiones
y conmociones, diurético, galactóforo, control de hemorragias internas,
luxaciones, repelente de insectos, resolutivo, supuraciones internas,
vermífugo y vomitivo, entre otras.
Estudios recientes demuestran
que su alto contenido en vitaminas del complejo B y E, isoflavonas y
almidón de bajo índice glicémico beneficia a pacientes con diabetes. Los
minerales, como hierro, fósforo, potasio, calcio, magnesio y zinc, y un
bajo porcentaje de grasas, favorecen la pérdida de peso.
Finalmente,
su alto porcentaje de fibra la convierte en un alimento ideal para
lograr eliminar toxinas y residuos que puedan dañar el organismo,
actuando como depurador del cuerpo y ayudando a reducir el colesterol
malo.
Cómo incorporarla
“La quinoa es un
alimento que nos aporta mucha proteína y toda la cadena de aminoácidos
para nuestra nutrición, siendo uno de los principales reemplazos de la
carne. Es muy importante lavarla dado que posee saponina, una sustancia
toxica para consumo tanto de humanos como animales, con propiedades
parecidas a las del jabón. El proceso de lavado es simple: primero
debemos fijarnos que no haya piedritas poniendo la quinoa seca sobre
alguna fuente, luego en una olla o bowl lavarla removiéndola con agua y
sacando las impurezas, que verán que se separan solas enjuagándola unas 5
a 10 veces, dependiendo de la quinoa."
Luego, tomar una medida de
quinoa por dos de agua, poner a hervir (sin sal, dado que hervirla con
ella le quita muchas de sus propiedades. La sal,entonces, se pondrá al
apagar el fuego antes que se termine de absorber el agua). Una vez que
hierve,dejarla 5 minutos sobre el fuego, apagarlo y tapar, el agua
restante se absorbe sola y no deberiamos tener que colar, aunque, de ser
así, no hay problema en hacerlo”, explica Samanta Lanin, una de las
creadoras de Casa Vegana, un espacio para la conciencia y el aprendizaje.
El
tabouleh es una receta muy fresca, con ingredientes al alcance de
todos. Ideal para una reunión con amigos. Se puede acompañar con unos
panes de pita mini, tostaditas o galletas de arroz (ideal para
celiacos).
INGREDIENTES
2 tazas de quinoa cocida
3 tomates pelados y sin semillas, en cubitos
1 taza de hojas de perejil picado
1/2 taza de cebolla de verdeo picada (parte verde y blanca)
2 cucharadas de hojas de menta fresca picada
1 diente de ajo picado
1/2 cucharadita de albahaca fresca picada
Jugo de limón a gusto
1/4 taza aprox. de aceite de oliva
1/4 taza de aceitunas verdes rebanadas finitas
1 morrón sin venas ni semillas picado
Salpimentar a gusto
Lavar
la quinoa hasta que el agua salga clara y limpia. Poner en una olla 1
medida de quinoa con 2 medidas de agua. Dejar hervir por 5 minutos y
tapar hasta que el agua termine de absorber. Si sobra agua, colar.
Extender en una placa para horno para que se enfríe.
Colocar
en un recipiente la quinoa fría, el tomate picado, perejil, cebolla de
verdeo, hojas de menta, ajo y albahaca. Mezclar y salpimentar. Agregar
el aceite de oliva y el limón.
Llevar a la heladera para que lo sabores se integren.
1-
Limpiá la quinoa varias veces para sacarle la saponina (la espuma que
desprende). Cocinala en el caldo o agua durante 25 minutos.
2- Tostá las semillas de sésamo y molelas en molinillo.
3-
Para la salsa criolla, picá bien chiquitos los vegetales y ponelos en
un bol. Agregale pimienta y sal a gusto, el vinagre y el aceite de oliva
hasta cubrir los vegetales. Dejá reposar por lo menos 30 minutos y
¡listo!
4- En un bol mezclá la quinoa fría con la salsa criolla y,
si es necesario, rectificá los sabores. Decorá con las semillas molidas
de sésamo y el perejil.
El consejo: en esta época podés reemplazar los tomates por un mango picado y te quedará una “ensalada de quinoa tropical”.
De las cuatro o cinco comidas en las que la mayoría
de las culturas distribuyen la ingesta diaria, probablemente el desayuno
sea la más variable tanto en su frecuencia como en su composición.
Mientras en algunas culturas el desayuno es la comida
principal del día, tanto por los alimentos que lo componen como por su
valor social, en otras es apenas un trámite antes de comenzar la
jornada.
Desde una perspectiva fisiológica, es la comida más
importante del día porque interrumpe el período de ayuno de la noche,
tal como queda expresado en la raíz del nombre tanto latino como
anglosajón (quebrar o romper el ayuno).
En los niños es más valioso aún, porque al tener un
cerebro proporcionalmente más grande que los adultos son más
dependientes de la glucosa de los alimentos.
Por ello se ha demostrado que los escolares que
desayunan mejoran su capacidad de atención, memoria de corto plazo,
fluidez verbal, pruebas matemáticas, desempeño físico; desayunar también
favorece la asistencia y la permanencia en la escuela, así como algunos
indicadores de rendimiento educativo global.
Sobre todos estos aspectos existe evidencia científica
en el mundo y en nuestro país han sido objeto de investigación por el
Cesni en las últimas dos décadas.
De allí que muchos pensemos que los programas de
desayuno escolar y en las colonias de verano deberían considerarse parte
integral de la inversión educativa que contribuye con el objetivo de
brindar iguales oportunidades al impedir que los efectos deletéreos del
ayuno (más frecuente en los niños de los hogares más vulnerables) puedan
interferir con el proceso formativo.
La leche escolar (denominada en sus orígenes copa de
leche) es uno de los programas con más historia en nuestro país y que ha
sido muy bien reglamentado en su composición por el Programa Nacional
de Seguridad Alimentaria.
Es una evidente oportunidad para fortalecer el hábito
del consumo de lácteos, que sabemos que es inadecuadamente bajo en más
del 80% de los niños a partir de los cinco años de edad, momento en el
que la incorporación de calcio es crítica para el desarrollo óseo.
Pero, más allá del aporte de calcio, los desayunos
escolares pueden ser una herramienta muy efectiva -con una adecuada
fortificación- para la prevención de deficiencias de micronutrientes
que, como en el caso del hierro, afectan gran parte de nuestra población
infantil y que pueden comprometer el desempeño escolar.
A estos beneficios se suman algunas observaciones
recientes que resaltan su posible papel en la prevención de la obesidad.
Un estudio colaborativo de la Organización Mundial de la Salud,
realizado en niños de 41 países, demostró que los escolares que
desayunan tienen un menor riesgo de padecer obesidad. Otras
observaciones confirmarían estos hallazgos.
Se ha dicho que el desayuno es la comida más importante
del día, y para los niños en edad escolar existen fundamentos para
afirmar que además es un importante un aliado del proceso educativo.
Desayuno infantil: jugar para aprender sobre la buena nutrición
Muchos chicos inician el día con snacks y gaseosas; un grupo de nutricionistas ensaya estrategias novedosas para cambiar hábitos
Desde hace años, el desayuno de los chicos es motivo
de preocupación entre los especialistas. Una encuesta de la Asociación
Argentina de Dietistas y Nutricionistas constató, en 2007, que el 90% de
los escolares desayuna mal y no por problemas económicos, sino por
falta de tiempo. Dos años después, luego de una evaluación
antropométrica del estado nutricional de los chicos y las embarazadas,
el Ministerio de Salud de la Nación recomendó "reforzar el hábito del
desayuno".
Con esta inquietud en mente, un equipo de
nutricionistas del sistema de salud público de San Isidro ideó un
programa en el que a través de distintos juegos tratan de enseñar buenos
hábitos. Antes, les preguntó a alumnos de cinco escuelas del partido
qué desayunaban habitualmente. Las respuestas los dejaron boquiabiertos.
Las opciones, que parecían más comunes que lo que reflejan las
encuestas nacionales, incluían gaseosa, jugo sintético o chizitos
a las apuradas camino al colegio. "Pudimos ver que alrededor del 86%
desayuna, pero que sólo el 45% tiene el hábito de hacerlo con leche o
yogur", comentó la licenciada en nutrición María Victoria Azpiazu, que
coordina la iniciativa en las colonias de verano. "Cuando cruzamos el resto de la información, observamos
que en la práctica esos chicos estaban desayunando con mate cocido,
agua o gaseosa. En muchos casos, a la noche comían un yogur, lo que no
es una cena para esa edad", agregó Azpiazu. Esta primera comida del día es la que, con una porción
de lácteos, de frutas y de cereales, debería aportarle al cuerpo el
20-25% de la energía que utilizará el resto del día. En la encuesta
alimentaria en las cinco escuelas sanisidrenses surgió que el 86% de los
chicos desayuna y merienda; que el 45% ingiere por lo menos dos tazas
de leche o dos potes de yogur por día; que el 57% come por lo menos dos
de las cinco porciones diarias de frutas recomendadas; que el 67% bebe
una cantidad diaria "no saludable" de gaseosas o jugos artificiales (2 o
más vasos), y que apenas el 17% ingiere por lo menos 4 vasos de agua
por día. "Éste es un patrón de consumo alimentario mínimamente saludable
que elaboramos para la encuesta", indicó Azpiazu. En las colonias de verano de los seis campos
municipales de deporte de San Isidro, unos 3000 chicos de más de 4 años
aprenden a desayunar jugando. Y lo hacen sin parar de divertirse, sobre
todo los más chiquitos.
Una ludoteca nutricional
Ayer, en el Campo Municipal de Deportes N° 1 de Beccar,
un grupo de once estudiantes avanzados de nutrición les recomendaban a
un grupo de 40 chicas de 10 años dejar para "de vez en cuando" las
facturas, las galletitas dulces, los alfajores o el dulce de leche con
manteca, por ejemplo. "¿Y están comiendo frutas en el desayuno?", les
preguntó una estudiante. La mayoría se hizo oír en la cancha techada del
predio: "¡Sí!". Claro que no era la primera visita del equipo. Los casi
800 chicos de entre 4 y 14 años que concurren sólo a la colonia en ese
campo ya habían aprendido en apenas 15 minutos de juego algunos consejos
para desayunar mejor. Los juegos los elaboran los distintos grupos de
estudiantes que realizan sus prácticas en el Hospital Central de San
Isidro. "Ya tenemos una ludoteca con más de 38 juegos y obras de teatro
educativas", contó Azpiazu, que desde el hospital trabaja en red con las
licenciadas en nutrición Encarnación Mota Moreno, que dirige el Centro
de Salud Diagonal Salta, y Luciana María Pollavini, a cargo del Centro
de Salud San Isidro Labrador. "Lo que más vemos en los chicos es obesidad y
sobrepeso. En los adultos ya aparecen la hipertensión, la diabetes y la
dislipemia, así que lo más importante es trabajar en la prevención",
dijo ayer Azpiazu, que dirige el Programa de Alimentación Saludable de
la Subsecretaría de Salud Pública local, mientras a unos pocos metros su
equipo esperaba la señal para empezar a jugar con unos 45 inquietos y
escurridizos pequeños de 4 y 5 años. "¡Arranquen, arranquen!", indicó Azpiazu, y los
especialistas comenzaron su tarea. Sentados en el piso, en cuatro
rondas, los chicos recibieron dibujos de todo tipo de alimentos: frutas,
leche, pan, torta, yogur, medialunas, copos de cereal y queso, entre
muchos más. Ya estaban listos para jugar al "baile del desayuno",
en el que luego de escuchar una consigna los chicos que tienen las
imágenes de los alimentos mencionados tienen que levantarse y correr
alrededor de la ronda. "Hoy me desperté y antes de ir a la colonia mi mamá me
preparó la leche con copos de cereales", fue la primera consigna. Antes
de terminar de pronunciar la palabra "copos", los chiquitos que tenían
los dibujos de la leche y los copos se levantaron como si tuvieran
resortes y empezaron a correr con el aliento del resto del equipo. Y así
siguieron, mientras no paraban de reírse e identificar los alimentos
sin equivocación. El final fue lo que más disfrutaron: "Desayunamos con
lácteos, frutas, cereales, tostadas, mermelada...", y todos los chicos
terminaron corriendo en ronda a pura carcajada. Luego, llegaron las chicas de entre 8 y 10 años, que
jugaron a la carrera de mozos. La primera debía correr con una bandeja
hasta una pila de productos y debía "servir" el desayuno ideal con un
lácteo, un cereal y una fruta. Ganaba el equipo más rápido. El silbato
anunció el inicio del juego y de pronto Nahiara (8) se tomó su tiempo:
"Tardé porque no sabía qué elegir. Puse uvas, leche y copos de cereal",
contó después a LA NACION. "Estas actividades les cambian la manera de pensar en
la alimentación y hasta son motivo de conversación en casa", comentó
Roxana Simcic, directora de la colonia del centro de deportes de Beccar.
Y el jefe del campo, Guillermo Santamans, agregó: "Se van con la idea
de consumir agua, frutas y verduras en las cinco porciones diarias. Me
pasó con mi hijo de 8 años, que va a la colonia de otro campo".
Qué dicen las guías alimentarias
Fueron preparadas por nutricionistas argentinos Bebidas Se sugiere ingerir todos los días una importante cantidad de líquido, particularmente agua Dulces y salados Los especialistas subrayan que hay que disminuir el consumo de azúcar y sal Un poco de todo Se recomienda comer una
amplia variedad de carnes rojas y blancas, retirando la grasa visible, y
consumir variedad de panes, cereales, pastas, harinas, féculas y
legumbres. También frutas y verduras de todo tipo y color Lácteos Ingerir todos los días leche, yogures o quesos. Es necesario en todas las edades Diálogo Aprovechar el momento de las comidas para el encuentro con otros.
Del editor: por qué es importante. Los hábitos, si se adquieren en la niñez, se mantienen de por vida, ayudan a cuidar la salud y a evitar males crónicos.
No comen carne ni usan ropa y productos derivados o testeados en animales. Entre el boom de la comida sana y el cuidado de la naturaleza, un movimiento que marca tendencia
Qué
son realmente los animales? ¿Los podemos utilizar al igual que las
cucharas o las computadoras", se preguntó, meses atrás, Adrián Bo,
estudiante de filosofía de 21 años. "Los animales son seres vivos que
también sufren -se respondió a sí mismo el joven-. Hay que aceptarlos en
sus diferencias, en su otredad." Adrián, que ya había dejado de comer
carne, decidió hacerse vegano; es decir, abstenerse de consumir o
colaborar en cualquier tipo de práctica que implique sufrimiento a los
animales. El joven estudiante vive con sus padres, quienes al principio
no miraron con demasiados buenos ojos el vuelco alimentario de su hijo.
"Al principio, ellos se asustaron -cuenta-, pero cuando vieron que no
había riesgos para la salud y que me sentía mejor, lo aceptaron."
Aunque no existen estadísticas o estudios cuantitativos
confiables sobre esta práctica, la proliferación de restaurantes
porteños que suman en su carta opciones veganas, además de los que se
abocan totalmente a la elaboración de estos platos, o los chefs y
cocineros que ofrecen servicios de catering y clases de cocina vegana,
son indicios de que no son pocos lo que, al igual que Adrián, adhieren a
un modo diferente de concebir el alimento. Así, entre el boom de la
comida sana y el cuidado del medio ambiente cobra protagonismo,
entonces, esta minoría que marca tendencia
En el mundo son conocidos los casos de celebrities que,
como Natalie Portman, Daryl Hannah o Joaquin Phoenix, han hecho pública
su adhesión al veganismo. Asimismo, suman posturas a favor de esta
práctica films de ficción como Fast Food Nation, de Richard Linklater, o
el documental Earthlings, producido y dirigido por Shaun Monson y
coproducido por Persia White, con música de Moby.
Pero, ¿en qué consiste, realmente, el veganismo? ¿Qué
diferencia hay entre una dieta vegana y una vegetariana? ¿Cuáles son sus
aspectos positivos y cuáles los negativos?
De la dieta a la filosofía
En diálogo con la Revista, numerosos adeptos al
veganismo aseguraron que, más que una dieta, se trata de una postura
ética que cuestiona la condición misma de propiedad de los animales para
convertirlos en mercadería de uso humano. En consecuencia, los veganos
proponen dejar de usar animales en la vida diaria, ya sea como medios
para producir ropa o como recursos para proveer alimento,
entretenimiento o testeo de medicamentos.
"Cada vez que compro algo, debería fijarme quién y cómo
lo produjo -explica Ana María Aboglio, abogada y fundadora de Anima
(www.anima.org.ar)-. También ver si está industrializado o no (lo que le
hará probablemente perder la mayoría de sus nutrientes). En el caso de
los vegetales, si el producto no es orgánico puede contener pesticidas,
provenir de un suelo agotado o estar modificado genéticamente. En el
caso de los animales, se puede identificar el sufrimiento y la muerte
desde el inicio. Yo llamo a esto último la experiencia vital del
veganismo: la consideración moral plena de la no violencia sobre el
animal, que empieza por el plato diario."
Aboglio también es autora del libro Veganismo, práctica
de justicia e igualdad (Gárgola Ediciones, 2011). Allí cuenta que el
término vegan fue acuñado en 1944 por Donald Watson y Elsie Shrigley,
fundadores de la Vegan Society (Sociedad Vegana). "Watson (1910-2005) lo
pensó a partir de las 3 primeras y últimas 2 letras de vegetarian",
explica la abogada. Con este apócope quería diferenciarlo del
vegetarianismo, vocablo existente para describir una dieta que no
necesariamente toma el compromiso de abolir todas las formas de
violencia contra los animales.
Aboglio ni siquiera considera suficientes las tesis que
defienden los derechos de los animales en libros como Liberación
animal, del filósofo australiano Peter Singer. Desde el punto de vista
de Aboglio, más allá de que en su momento despertó conciencias en
relación con el sufrimiento animal, Singer lo hizo aceptando la
diferenciación entre derechos animales y derechos humanos. Algo
inadmisible para esta vegana convencida: "La actual relación de poder y
opresión está basada en supuestas características que el animal no
tiene. Aunque no las tuviera (que sí las tiene) no serían calificativas
de una diferencia que haga que nosotros tengamos derecho a usarlos como
objeto. Ser vegano no es lo máximo que podemos hacer por los animales,
es lo mínimo", concluye Aboglio.
Pero, más allá de los aspectos filosóficos, ¿qué hay
del veganismo en tanto práctica alimentaria? ¿Qué piensan al respecto
los nutricionistas?
2 cucharadas de cous cous previamente hidratado (si les gusta)
1 pizca de curry (si les gusta)
1 pizca de comino (si les gusta)
2 huevos
pan rallado: cantidad necesaria
Procedimiento: Lavar
bien la quinoa. Colocarlaen una olla con agua, removerla varias
veces y colarla. Repetir este proceso unas 8 veces, hasta que el agua
queda limpia. Cocinar con el doble de agua durante 15/20 minutos, hasta
que absorba el líquido.
Dejar
enfriar a temperatura ambiente. Mientras tanto saltear una cebolla y un
diente de ajo bien picaditos. Rallar la zanahoria y mezclarla con la
quinoa, incorporar la cebolla, el ajo, las semillas, el cous cous, y el
resto de los condimentos, salpimentar a gusto. Agregar los dos huevos y
unas cucharadas de pan rallado. Tiene que quedar una mezcla consistente
(se puede dejar reposar en la heladera antes de armarlas). Armar las hamburguesas con la ayuda de una hamburguesera o directamente
con las manos, ayudándose con el pan rallado para que no se peguen.
Antes
de la cocción se recomienda dejarlas reposar en la heladera para que se
compacten. Cocinar en horno, plancha o sartén unos 10/15 minutos por
lado, o hasta que estén doraditas.
Milanesas de zucchini y hojuelas de quinoa (2 porciones) Fuente: naturecrops Por Martiniano Molina Ingredientes: 2 Zuchinis 2 Huevos Perejil y ajo picado 50gs de semillas de chia 100gs de hojuelas de quinoa 1/2 taza de leche Sal y pimienta c.s.
Preparación:
Cortar los zucchinis en láminas de 1cm de espesor y pasarlos por una mezcla de leche, huevos, ajo, perejil y condimentos.
Escurrir y luego empanar en la mezcla de hojuelas de quinoa y semillas de chia.
Colocar las milanesas en una fuente para horno con rocío vegetal.
Cocinar en horno a temperatura media hasta dorar.
Servir con gotas de jugo de limón.
Risotto de quinoa y berenjena Fuente: naturecrops Por Martiniano Molina
Ingredientes: 11/2 Tazas de semillas de quinoa 1 cebolla 1 Puerro 1 cebolla de verdeo Aceite de oliva Vino blanco 1 Berenjena Caldo de verduras Queso parmesano rallado Preparación:
Sumergir la quinoa en abundante agua tibia. Remover de tanto en tanto y luego de 45 minutos y descartar el agua. Lavarla varias veces más con agua limpia, sin reposar (5 ó 6).
Quemar la berenjena directamente sobre la hornalla durante 5 minutos. Retirar, dejar enfriar, pelar y picar la pulpa.
Rehogar las verduras picadas finamente a fuego medio, hasta transparentar. Incorporar la quinoa y el vino blanco y cocinar a fuego bajo hasta evaporar el líquido.
Agregar el caldo caliente removiendo constantemente. Cocinar a fuego bajo. Cuando la quinoa esté al dente agregar el puré de berenjena, queso rallado sal y pimienta negra molida.
Apagar el fuego y dejar reposar tapado durante 2 minutos. Revolver y servir.
Risotto de quínoa y brócoli
Ingredientes 2 flores de brocoli 1 cebolla morada 3 cucharadas de queso blanco bajas calorías 4 tazas de quínoa agua 1 diente de ajo Perejil Queso parmesano Sal y pimienta
Optativo: semillas
Preparación
Cocinar la quínoa con agua y un puñado de sal. Aparte
picar el ajo y la cebolla y saltear todo en un poco de aceite de oliva.
Agregar los brócolis cortados y cocinar hasta que se ablanden. A esta
preparación sumar la quínoa ya cocida y revolver muy bien hasta
integrar.
A último momento incorporar las cucharadas de queso blanco bajo en
calorías, el perejil picado a gusto y el queso parmesano.
Queda un risotto espeso, con textura. Si se desea
espolvorear con alguna semilla.
¿Qué desayunamos los argentinos? ¿Le damos importancia a la primera
comida del día después del período más largo de ayuno? Las opciones son
tan variadas como las personas, aunque los expertos coinciden en que el
tiempo dedicado al desayuno es escaso y su calidad nutritiva, también.
A las apuradas, en cinco minutos, antes de que pase la
camioneta escolar a buscar a los chicos, o al llegar a la oficina, con
la taza al lado del teclado de la computadora. Los nutricionistas
aseguran que los argentinos comemos mal y el desayuno no es la
excepción. "Es un hábito que el argentino ha ido perdiendo. En mi época
era inimaginable que toda la familia no se sentara a la mesa para
desayunar -dice el doctor Alberto Cormillot, principal referente de la
lucha contra la obesidad en la Argentina-. Muchos adultos hoy ni
siquiera desayunan, y si los padres no lo hacen tampoco lo harán sus
hijos. Allí hay una ventana de oportunidad que se pierde de incorporar
un buen hábito alimenticio para toda la vida." La máxima tan popular es cierta: el desayuno es la
comida más valiosa del día, pero, como dicen los nutricionistas, aquí no
tiene esa jerarquía. "La noche implica ayuno y el cerebro requiere glucosa
para funcionar, por lo que comenzar el día sin glucosa suficiente
compromete la función cognitiva, la memoria, la concentración y hasta
genera dolor de cabeza y mal humor -dice la doctora Mónica Katz,
especialista en nutrición-. Muchas veces ni siquiera desayunamos, y si
lo hacemos no suele ser una comida balanceada." Un desayuno ideal debería llevarse, aproximadamente,
entre un 20 y 25% de las calorías totales del día e incluir, por lo
menos, tres grupos de alimentos: cereales, lácteos y frutas. Los más
rigurosos también piden algún aporte de proteínas, como una feta de
jamón magro o, mejor aún, un huevo. Luego, propone un ejemplo: "Para un adulto que consume
un promedio de 2000 calorías diarias, el desayuno representa unas 400
calorías. La recomendación es combinar los distintos grupos de
alimentos, y con el clásico café con leche con tostadas, queso crema y
un jugo de naranja se cumple con el requisito", dice Harwicz. Para saber cuántas calorías se lleva cada alimento, la
especialista aporta el siguiente cálculo: un café con leche (a base de
leche, sin agua), tiene unas 120 calorías; tres cucharadas de azúcar (30
calorías); dos panes integrales (130 calorías); tres cucharadas de
queso descremado (30 calorías); dos cucharadas de mermelada (50
calorías); más un jugo de naranja (120 calorías). Para la familia Wiedemann, el desayuno es el momento de
reunión asegurado. Leche chocolatada con tostadas para las chicas (lo
mismo desde que tienen cuatro años), yogur casero con cereales para el
padre de familia, Norberto, y mate con tostadas para Estela, que comanda
la cocina todas las mañanas. "Preparo todo mientras ellos se alistan, mi marido para
ir a trabajar y las chicas, al cole. Y nadie está con la cola en la
punta de la silla para salir corriendo -dice Estela-. A veces, alguna de
mis hijas se niega con la excusa de que comió mucho la noche anterior.
Pero me pongo firme. Arrancar el día sin desayunar no es sano para
nadie." "No tengo tiempo" Rocío Lorenzo, 27 años, abogada, llega tarde al trabajo
y hace una parada en el Starbucks de Bouchard y Tucumán: "Muchas veces
me compro el desayuno acá: un skinny vainilla latte con una medialuna,
pero hoy no me compré nada para comer porque tengo galletitas en el
estudio. Mi desayuno depende del tiempo que tenga cada mañana". Error, afirman los expertos. "El tiempo para cosas
importantes lo hacemos nosotros. Basta con levantarse quince minutos
antes. La falta de tiempo no es excusa válida. En tal caso, salgo con un
yogur bebible y una fruta en la cartera", sugiere la doctora Katz. Él no relaciona los alimentos con los distintos
horarios del día. Para el personal trainer Gabriel Cibilla, un buen
desayuno puede ser un plato de pollo con arroz o pasta blanca con queso.
"Es una cuestión cultural, la gente asocia el desayuno con el café con
leche y tostadas o el yogur con cereales, y le parece algo inconcebible
comer un sándwich de pollo a las siete de la mañana. Yo veo a la comida
como un grupo de nutrientes que me aportan lo que necesito según el
momento del día", argumenta. Un clásico desayuno de Cibilla se compone de claras de
huevo, leche, avena y pasas de uva. "Si me queda espacio tomo un mate o
un café, pero después vuelvo a comer algo a media mañana y a las pocas
horas, el almuerzo. Hago seis o siete comidas en total, de acuerdo con
la actividad que tenga esa jornada y la cantidad de horas que estaré
despierto ese día", explica. Entrenarse sin desayunar es, para Cibilla, "no sólo
inútil sino también peligroso". Cuenta que, entre sus alumnos, jamás
tuvo alguno que pudiera felicitar por su desayuno. Pero aun, las
mujeres. "Quieren bajar de peso y muchas veces vienen sin desayunar,
aunque lo nieguen. Pero a los 20 minutos, cuando están blancas como el
fantasma Gasparín por tener un cuadro de hipoglucemia, no es difícil
saber que están mintiendo", afirma. Ése es, precisamente, uno de los mitos que destacan los
expertos en nutrición: no desayunar antes del ejercicio favorece la
pérdida de peso porque se queman más calorías. "Falso. Para bajar de
peso y mantenerlo, una de las claves es no saltear el desayuno", afirma
el doctor Cormillot. Cuando el organismo no cuenta con la energía suficiente
provista por los nutrientes acude a sus reservas de glucosa presentes
en el hígado, explica Harwicz, que serán suficientes para abastecernos
durante 40 minutos aproximadamente. "La peor parte llega después, a la hora del almuerzo.
El cuerpo, que está funcionando en sistema ahorro con una reducción del
metabolismo, intentará atesorar todos los nutrientes que se incorporen
como reserva (grasa) en un intento de preservación ante la posible falta
posterior de nutrientes -advierte la especialista-. Con lo cual el
efecto es el contrario del deseado." Hace unos 2500 años, alguien ya lo había revelado y la
leyenda cuenta que, al ponerse el sol en la isla griega de Cos, un
hombre se levanta de la arena. Ve que su amigo ha hecho un fuego con
cuatro tableros y está tostando pan. Se sienta junto al fuego. Toma la
jarrita llena de aceite y rocía las dos rebanadas. Con la otra mano,
toma un par de aceitunas. Son tan negras, feas y arrugadas como
sabrosas. Su amigo, tan viejo como él, lo mira mientras mordisquea el
pan, que rebosa aceite. "Somos lo que comemos", dice el viejo Hipócrates a su amigo y los dos sonríen.
El salteador
Toma mate o café negro bebido sin nada
sólido (dice que comer a la mañana le cae mal). Triste, pero frecuente.
No logra reponer energías luego del ayuno nocturno. El rendimiento
intelectual y físico es menor.
Sugerencia: llevarse una fruta, yogur o cereales para la media mañana.
El cumplidor
Café o mate, pero acompañado de una tostada (como para
cumplir, siempre a las corridas). Insuficiente. El aporte de hidrato de
carbono está presente, pero falta el calcio (lácteos) y la fibra en la
fruta. Sugerencia: acompañar con una fruta o bien untar queso crema saborizado. Tomarse 5 minutos más vale la pena.
El saludable
Yogur con cereales, semillas y un plato de frutas (le
gusta cuidarse, es deportista o vegetariano). Interesante y completo.
Logra incorporar la energía suficiente para iniciar el día y sabe elegir
los alimentos necesarios para lograr una buena calidad nutricional y
llegar a la siguiente comida sin necesidad de picotear.
El tradicional
Café con leche o té con tostadas, queso crema y
mermelada (un clásico europeo). Infaltable. Propuesta que combina los
cereales con lo salado y lo dulce. Sugerencia: leche y queso descremado, que brindan igual o más calcio, y permiten reducir el aporte de grasas saturadas de los lácteos.
El turista
Café con leche, jugo de frutas, pan y huevos revueltos
(llegó de viaje y lo revive cada mañana), al estilo "americano". Es un
clásico de los viajes, pero no para la vida diaria. Aporta todos los
macronutrientes (hidratos, proteínas y grasas) y brinda energía a la vez
que saciedad. Sugerencia: ideal para un desayuno de domingo.
En el bar
Cortado con medialunas, leyendo el diario (son los 15
minutos sagrados del día). El preferido por rutina, placer o costumbre,
es una opción frecuente en la ciudad. Sugerencia: implica un mayor aporte calórico.
¡Pero a no privarse ! De vez en cuando puede ser. Ojo con la manteca y
el dulce de leche, ser moderados.
El modelo perfecto
Té verde con leche omega 3, o con fitosteroles, una
tostada y media de pan integral con queso crema descremado, un jugo de
naranja, un Actimel y un huevo. Selectivo. Sugerencia: para los que valoran el aporte de
antioxidantes (en el té verde) y los alimentos funcionales (enriquecidos
con fitoesteroles u omega 3) Mejora el transito intestinal y cuida
niveles de colesterol.
El personal trainer
Clara de huevos, avena, leche y pasas de uva (un
menjunje poco atractivo). Deporte extremo. Precisa combinación de fibras
e hidratos de carbono (avena y pasas de uva), proteínas de alto valor
biológico (claras) y calcio. Sugerencia: listo para ir a entrenar por
largas horas. Ojo, si el entrenamiento es de alto rendimiento, es
necesario ajustar la alimentación del día y estar atentos a la
hidratación.
El de los chicos
Leche chocolatada con galletitas dulces. Modificable.
Los chicos adoran las galletitas dulces y la chocolatada, pero se inicia
el día con un aporte de azucares elevado. Sugerencia: seguir con la chocolatada (sin
agregar azúcar), y acompañar con un pan rico en semillas, una porción de
queso magro y llevar una fruta al colegio.
BALANCEADO, RICO Y NUTRITIVO
La doctora Paola Harwicz, cardióloga y nutricionista,
analizó cada tipo de desayuno. Objetó algunos, felicitó a pocos y
sugirió varios cambios para lograr reunir, según los estilos y
preferencias, todos los grupos de nutrientes necesarios para un buen
desayuno. "Preocuparnos por nuestra alimentación nos define en cuanto a
la importancia que le damos a nuestra salud y a nuestro cuerpo. Para
bajar los índices de obesidad, deberíamos empezar por un buen desayuno",
dijo..
Menú matinal de los chefs
Guillermo Calabrese Cocinero colegio Gato Dumas "Soy el antidesayuno. Me tomo un café antes de bajar de
la cama, otro después de la ducha y uno antes de salir de casa.
"Después, picoteo todo el día. El clásico caso del cocinero gordo que
come mal." Maru Botana Cocinera y conductora "Somos muchos, nunca estamos todos juntos a esa hora, pero nadie se va de casa sin desayunar. En mi casa es una regla de oro." Dante Liporace chef de tarquino "Me da fiaca prepararme el desayuno. Un café, puede ser
con leche, pero nada más que eso. Si llego temprano al restaurante,
alguien se apiada y prepara unas ricas tostadas".