No es muy difícil mejorar nuestra dieta,
sólo hay que estar dispuesto a seguir algunas líneas y dedicarle algo de
tiempo. Acá te dejamos algunas sugerencias muy prácticas
Corresponsales de lujo
Siempre que me entero de uno de los viajes habituales que
realiza Patricio Santos para promover los vinos que hace, sé que un par
de meses después de su regreso, su padre, Ricardo Santos, viene a Buenos Aires con algún libro interesante sobre los temas que nos ocupan en estas notas.
Y como no podía ser de otra forma, esta vez me prestó dos libros: In Defense of Food An Eater's Manifesto y Food Rules An Eater's Manual. Ambos pertenecen al mismo autor, Michael Pollan, autor acostumbrado a que sus obras aparezcan mencionadas en el periódico New York Times entre las mejores 10 del año en que se publican. Hoy comentaremos el segundo de estos libros.
El asunto
El libro tiene una dedicatoria a su madre que dice: A mi madre, que siempre supo que la manteca era mejor que la margarina. Toda una declaración de principios, para comenzar. Y las 64 reglas que componen el libro, el mismo autor sostiene, que
se pueden resumir en siete palabras que son toda una declaración de
principios: Coma comida. No demasiada. Principalmente Plantas. Veamos algunos de ellos:
-No coma nada que su abuela no podría reconocer como comida. ¿Se imagina a una señora que vivió 80 años atrás entrando a un supermercado moderno?
-Evite productos alimenticios que contengan ingredientes que un ser humano común no guardaría en su despensa. Imagínese a usted mismo guardando un frasco con polipropilato de chantadirina.
-Evite productos alimenticios que contengan más de 5 ingredientes.
En realidad el número es arbitrario, pero el mensaje consiste en que a
mayor cantidad de ingredientes en el contenido de una comida envasada,
mayor cantidad de procesos industriales involucrados.
-Evite productos que apelen a la salud. Polland
vuelve a apoyar sus sospechas en la margarina, que salió al mercado
autorizada a decir que era más saludable que la manteca, y luego se
descubrió que el hidrogenado la convertía en no tan saludable como se
pregonaba. Para él, una lechuga fresca o una zanahoria no necesitan
venir acompañadas de un cartel que destaque sus beneficios para la salud
del consumidor.
- Compre en los bordes del supermercado y no en su área central.
Parte del hecho que en los bordes de los salones de ventas casi siempre
se encuentran las góndolas de verduras, lácteos y otros productos
frescos, y en las centrales están los productos elaborados
industrialmente.
- Compre los productos que eventualmente se puedan echar a perder. Aquí el embate es contra los "conservantes permitidos", un tema muy discutido.
- No es comida si entra por la ventana de su auto. No hace falta explicar el sentido de esta regla.
- No es comida si se llama igual en distintos idiomas (piense en Big Mac, Cheetos o Pringles ). Tampoco hace falta explicar demasiado hacia donde va el cascotazo.
- Use la carne como saborizante o para alguna ocasión especial. Deja en claro que si bien no es vegetariano fanático, no tiene a la carne entre sus alimentos favoritos.
- Comer lo que se para en una pierna (hongos o vegetales) es mejor que comer lo que se para en dos piernas (aves)
que a su vez es mejor que comer lo que se para en 4 piernas (vacas,
cerdos u otros mamíferos). Este es un proverbio chino, que el autor
incorpora como una regla más de las 64.
- Endulce y sale su comida usted mismo. Parte de
la base que solo nosotros lo haremos con moderación. Hoy haría una
excepción a los buenos restaurantes que en su mayoría son magros,
especialmente con la sal, atendiendo a que cada día tienen más clientes
con problemas de alta presión, y deben ingerir sus alimentos con bajos
contenidos de sodio.




