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martes

Taller de cocina para niños


Ya llegan!!!!!
... LoS LaBoRatOriOS de CoCina paRa niÑoS
Los viernes, no te los pierdas!!!
 
Para chic@s de 6 a 11 años
Comenzamos el viernes 16 de Mayo a las 18hs.
 
Coordinan: Lics. M.Elena Colombo y M. Gabriela Rutgerson (Nutricionistas)
Lic. Silvina López (Psicóloga)
 
Informes e inscripción: 4292-3879
o
info@nutricionalmente

jueves

Recreos saludables

En San Luis, Jujuy y Capital Federal rigen medidas para acercar alimentos sanos a los niños, como frutas, verduras o cereales, ya sea a través de quioscos o de las viandas. Es un paso importante para evitar el sobrepeso infantil, que creció en el país nueve puntos desde 2007.
Fuente: www.veintitres.com

Esperar a que suene el timbre del recreo para correr al quiosco a comprar un alfajor o un paquete de
papas fritas es una rutina que podría quedar en el olvido. Así como en Uruguay se sancionó una ley de quioscos saludables, que entró en vigencia con el inicio del año lectivo y obliga a los establecimientos educativos a ofrecer productos light, bajos en azúcares, sodio y grasas; en la Argentina se están evaluando distintas políticas que van en esa dirección. ¿La razón? Cuidar la salud de los niños, ya que la obesidad infantil es un problema sanitario más importante de lo que cualquiera pueda imaginar. Los datos son alarmantes: 1 de cada 3 estudiantes tiene sobrepeso y el 5,9 por ciento es obeso. Las cifras muestran un aumento desde 2007, cuando el 24,5 de los chicos estaba excedido de peso mientras que la obesidad afectaba al 4,4 por ciento.
Según un relevamiento que hizo el Ministerio de Salud de la Nación en 2012, sólo 1 de cada 4 escuelas ofrecía frutas y verduras en los quioscos. Además, 8 de cada 10 tienen a la venta bebidas azucaradas y la mitad de los estudiantes consume al menos dos por día. Es decir: el ámbito escolar no es compatible con la buena alimentación.

Jonatan Konfino, coordinador del Plan Nacional Argentina Saludable, explica que “hay que generar entornos saludables, concientizar a la población para que todos hagamos elecciones más sanas. No hay que poner el ojo sólo en lo individual porque uno perdería de vista el contexto colectivo. Vemos con preocupación el aumento de la obesidad en los jóvenes porque lleva directamente a la diabetes, que es la gran epidemia en el mundo. La mala alimentación, la falta de actividad física y el tabaco son los tres mayores factores de riesgo. Hay que crear hábitos más saludables”. 

Para Konfino, que los quioscos escolares ofrezcan productos más saludables o mejor fragmentados sería un gran avance en materia alimenticia: “Si los jóvenes tienen la posibilidad de comer frutas o cereales en el recreo es más probable que tengan una buena alimentación que si sólo se les ofrece snacks y golosinas”.

Jujuy, San Luis y Capital Federal son los tres entornos más favorables para los jóvenes.

La Legislatura porteña sancionó en 2010 una ambiciosa ley de “alimentación saludable” que fue reglamentada el año pasado y establece que el Ministerio de Educación de la ciudad debe “elaborar pautas de alimentación saludable específicas para los establecimientos educativos, teniendo en cuenta los estándares difundidos por la OMS, organizaciones y profesionales especializados; diseñar una guía de alimentos y bebidas saludables; garantizar la educación en materia de alimentación y educación física y coordinar políticas multisectoriales para promover la actividad física”. Además, fija multas para aquellos establecimientos, públicos o privados, que no cumplan con la normativa.

En San Luis rige la ley “Mejor alimentación, más salud”. Es la legislación más dura que existe en el país ya que prohíbe a los quioscos vender productos que no figuren en el listado de “alimentos permitidos” y fija un régimen de control, apercibimiento y sanciones. Algunos de los permitidos son: arroz inflado, alfajor de fruta, ensalada de fruta, galletitas simples (sin relleno ni cubierta), turrón y gelatina.

En Jujuy el cambio de hábitos en el recreo se produjo gracias a la ordenanza 5196/08 que si bien no impide que los quioscos escolares vendan golosinas, helados o gaseosas, los obliga a ofrecer, y a destacar, por lo menos diez opciones de alimentos saludables.

Gabriela Kivelevitch, médica especialista en nutrición infantil y asesora externa de la Fundación Cardiológica Argentina, explica los riesgos del exceso de peso en los chicos: “El peso en la infancia es determinante del peso en el adulto y una buena alimentación puede llegar a prevenir muchas patologías como la diabetes. Dado el tiempo que los chicos pasan en la escuela, es importantísimo que el gobierno legisle para que allí se ofrezcan menúes saludables”.

En relación a las porciones, Konfino explica que están “consensuando con la industria de los alimentos las porciones de los alimentos. Por ejemplo, un alfajor trae dos porciones y todo el mundo se lo come entero. También es necesario el libre acceso al agua potable. Los estudios indican que en las escuelas donde hay bebederos disminuye la compra de bebidas azucaradas”.
El cocinero Martiniano Molina, que se caracteriza por ofrecer productos orgánicos y sustentables, dice que “un niño alimentado va a poder pensar correctamente en el futuro. Además de los quioscos, que es un gran avance, estaría bueno que los padres empiecen a hacer otro tipo de programas con sus hijos, como crear una huerta, ir a comprar productos a mercados orgánicos o visitar una granja. Para que un quiosco sea saludable debe tener alimentos saludables y hay que ver si las frutas y verduras con pesticidas y agrotóxicos son saludables”.

Si bien las cifras en la Argentina son alarmantes, el panorama es alentador ya que existe a nivel nacional un proyecto de ley, con media sanción en Diputados, para que en todos los establecimientos del país sólo se contemplen alternativas nutritivas. La ley podría salir este año e implicaría un real combate a la obesidad infantil.

Alarma

28,6 por ciento de los jóvenes tiene sobrepeso y el 5,9 por ciento es obeso.

1  de cada 4 quioscos escolares ofrece frutas y verduras.

50  por ciento de los estudiantes consume al menos dos bebidas azucaradas por día.

2  provincias –Jujuy y San Luis– más la Capital Federal tienen leyes de alimentación saludable en el ámbito educativo.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación            

miércoles

Las preferencias alimentarias

Existen razones biológicas, culturales y psicológicas que nos hacen preferir unos alimentos y rechazar otros

¿Por qué nos gusta menos el pescado que la carne? ¿Cuál es la razón de que un alimento que antes no nos gustaba ahora sí nos parezca delicioso? ¿Cómo se explica que nos gusten cosas diferentes que a los demás? Decidir qué comemos hoy, o el fin de semana, o cuál será el menú de un encuentro especial es un acto en el que intervienen muchos factores. Algunos están relacionados con las preferencias alimentarias propias, así como con otros elementos que influyen la selección de alimentos. Sin contar el factor económico (que, por supuesto, incide en la decisión de comer o no angulas, langosta termidor o caviar iraní) existen razones biológicas, culturales y psicológicas que hacen que prefiramos determinados alimentos. El siguiente reportaje explica cuáles son estas razones y cómo funcionan.

Elección de alimentos: una fuerza de supervivencia
Vivimos en un entorno donde la supervivencia depende en gran medida de la ingesta de alimentos. Por tanto, el organismo debe tener mecanismos que regulen de alguna manera la necesidad de energía o, incluso, de algunos nutrientes concretos. El hambre es un indicador de la necesidad de energía y la sed, de la necesidad de agua. Así, sabemos que existe una compleja regulación neuroendocrina del apetito en la que participan diferentes órganos relacionados con la digestión y, también, el cerebro, que es muy eficaz para ponernos a la búsqueda de alimento cuando tenemos necesidad de energía.
Por desgracia, este sistema está orientado a situaciones de escasez de alimentos -que han sido las más habituales a lo largo de la historia-, y no tanto a situaciones de exceso de energía, que son más recientes. Es decir, cuando hay escasez de alimentos, el sistema central de regulación del apetito recibe señales que nos inducen a buscarlos y consumirlos; sin embargo, en la abundancia no es tan eficaz para evitar que consumamos energía de más (por ejemplo, mediante la anulación del apetito).

martes

Aprendiendo a comer

Es imprescindible modificar la cultura alimentaria de los chicos de manera placentera. Eso sólo será posible con la colaboración de la familia. Aquí, una guía de consejos.
Fuente: www.clarin.com
 Por Mónica Katz
La familia no siempre es capaz de estimular al intercambio afectivo. No hay padres perfectos ni familias de cuentos de hadas. Pero lo cierto es que todo lo que somos y hacemos depende
de la interacción con nuestros mayores. Por eso, si se percibe que nuestro estilo parental no es el adecuado, vale la pena revisarlo. No es una idea descabellada recurrir a un observador objetivo que nos ayude a analizar nuestro estilo parental y a identificar dificultades. Se trataría apenas de tolerar la herida narcisista que implica reconocer nuestras debilidades para superarlas. Alguna vez leí que “cuando A comprende que su padre tenía razón, normalmente ya tiene un hijo que cree que A está equivocado”.
Por lo pronto, aquí van algunos consejos modelados en rasgos del estilo democrático:

- La comida comienza al cocinar. Es sano y divertido incentivar a los chicos para que ayuden a preparar comida, dado que les gusta imitar a los mayores, que son sus modelos.
- Es esencial no focalizar en los modales sino en los hábitos nutricionales saludables. Ya habrá tiempo enseñarles protocolo y ceremonial.
- Conviene ofrecer menúes variados, pero no incluir más de tres alimentos por vez en los platos de los niños pequeños.
- Mantener cierta regularidad en la estructura de las comidas (horarios, lugares) aporta pautas culturales a los hijos y los prepara para la vida social.
- Se puede lograr que los alimentos rechazados se conviertan en preferidos ofreciéndolos de manera habitual en fiestas, momentos especiales o en contextos emocionales positivos. Luego, los chicos aprenderán a preferirlos por asociación. Si cuando un niño prueba y acepta un alimento nuevo los mayores lo felicitan ese alimento quedará reforzado y, con las repeticiones, se habrá aprendido a preferirlo. Los niños aprenden a comer los alimentos disponibles. Comenzar a introducir gradualmente nuevos alimentos les permitirá una transición adecuada a la alimentación de los adultos.
- Para comenzar a modificar la conducta de los chicos inapetentes o muy selectivos, los padres deben acordar una estrategia consistente. Dado que toda conducta exitosa se refuerza, si un chico logró atención por no comer, seguirá absteniéndose de los alimentos. Frente al inapetente, indiferencia, Ignorar las conductas negativas para que se extingan. El niño comerá cuando comprenda que no se le ofrece reemplazo, ni durante ni entre las comidas.
- Se debe preparar una única comida para todos. Si un chico rechaza determinado alimento, no debe ser forzado, pero tampoco es conveniente ofrecerle otra comida. Brindarle alternativas solo agravará el problema. Ningún niño sano se desnutrirá por saltear una cena.
- Los mayores deben ofrecer a los niños alimentos variados, repetidas veces. Se requieren más de diez exposiciones de cada alimento nuevo para aprender a preferirlo. Que los chicos coman de todo sólo depende de la paciencia y vocación de sus padres.
-Es crucial respetar la habilidad natural de los chicos para controlar su porción. Los padres no deben ser intrusivos ni controladores.
- No conviene restringir exageradamente a los niños el acceso a las comidas ricas, pues los alimentos prohibidos se vuelven más atractivos. Siempre que los alimentos nutritivos sean presentados como medio para conseguir golosinas o postres, los chicos los preferirán cada vez más. Para minimizar el “efecto postre” se puede ofrecer lo dulce por medio de una secuencia temporal específica y un discurso adecuado. Por ejemplo: “almorzamos, y luego de descansar o jugar comemos el postre” en lugar de “si no comés, no hay postre”.
- Si un chico se atraganta y sufre un ahogo con algún alimento, lo rechazará y desarrollará aversión por ese producto. Para superar ese reforzamiento negativo se deberá ofrecer aquel alimento con cuidado y respeto en repetidas ocasiones en pequeñas porciones.  

(*) La doctora Mónica Katz es médica especialista en nutrición. Actualmente se desempeña como coordinadora del Grupo de Trabajo de Obesidad en la Sociedad Argentina de Nutrición, y dirige la carrera Medico Especialista en Nutrición con Orientación en Obesidad y numerosos cursos de posgrado en la Universidad Favaloro. Hace un mes presentó su nuevo libro "Somos lo que comemos, verdades y mentiras de la alimentación", de editorial Aguilar.

El placer del gusto, el valor de la nutrición

Desde la gastronomía y la alimentación resignificadas, Narda Lepes y Mónica Katz, dos especialistas analizan las instancias que replantean el acto del comer y lo vuelven un hecho cultural y saludable.

Fuente: www.revistaenie.com

Por Héctor Pavón 

 La comida ya no es solamente el acto primitivo de saciar el hambre. Es un proceso que incluye las condiciones de producción, consumo y de evaluación o preparación para la próxima instancia gastronómica. Hay hedonismo y también preocupación por los valores nutrientes, la obesidad. En resumen, hay una tendencia importante y conciencia por comer sano, rico y nuevo.

De todo eso saben mucho la multifacética cocinera Narda Lepes y la nutricionista Mónica Katz autora de Somos lo que comemos (Aguilar) un libro que analiza paso a paso el mundo de la alimentación: desde los orígenes naturales hasta el plato servido. Ambas se reunieron en el espacio Casa Mua para reflexionar sobre por qué comemos lo que comemos y cómo podría ser mucho mejor.

-¿Cuándo creen ustedes que la nutrición, la alimentación, la cocina, comienzan a ser temas de análisis, de discusión?
-Lepes: Un momento de cambio fue: “mi hija la doctora” cuando la mujer salió de la cocina a trabajar. La madre mandaba a su hija a estudiar para sacar a la mujer de la cocina y en consecuencia se empezó a consumir comida rápida, más pastas, comidas ya preparadas. Después, faltaban cosas importadas, ahí hubo un momento de ver qué había aquí y la gente dejó de salir tanto a comer afuera, para comer porquerías en su casa. Todos esos huecos hicieron surgir a cocineros como yo contra ese “horno apagado y tele prendida”. Es instintivo: si vos prendés fuego en cualquier lugar la gente se acerca para ver qué estás haciendo. Lo que se estaba comiendo no satisfacía, era una necesidad muy primaria: vos querés comer rico y eso tiene que estar bueno. Entonces aparece la idea de que se desea algo mejor y allí los cocineros le hacemos marketing a las cosas que nadie le presta atención, las cosas que no tienen un valor agregado en el mercado tipo una berenjena o el brócoli con ajo.

-Katz: Yo lo miro desde un lugar diferente. Por supuesto que tuvo que ver bastante con el cambio de rol de la mujer, esto es indudable cuando la mujer deja de ser la que prepara la comida el mercado toma este lugar y lo ve como nicho de oportunidad en todo sentido, para desarrollo de productos, de canales de comida, de una industria gastronómica que es impresionantemente explosiva en cuanto a variedad, étnica, lo que quieras, pero me parece más como una respuesta de mercado, no digo que mercado sea sinónimo de algo peyorativo, hablo de mercado como oportunidad y creo que todos la aprovechamos desde el lugar que cada uno ocupa en la sociedad. El problema y la paradoja enorme es que en la era de la obesidad y las enfermedades crónicas tenemos una redundancia de cocineros, de restaurantes alternativos o tradicionales, de productos en el mercado y no parece que estemos tomando la rienda juntándonos para ver si podemos cambiar un poco este panorama desbalanceado y eso me parece una deuda. Hay excelentes cocineros que saben comunicar, mucha gente que sabe nutrición, y por supuesto que hay actores en el área estatal.

-Lepes: Pero ninguno tiene la fuerza del mercado.

-Katz: Pero entre todos armamos el mercado y lo que veo es: ¿estamos a la altura de las circunstancias? ¿podemos hacer algo para que tu hijo viva más que vos? Los hijos vivían más que los padres. Hoy si seguimos así, por lo menos con los índices que tenemos de obesidad infantil, diabetes infantil, etcétera, los hijos van a vivir menos que nosotros, mis nietos van a vivir menos que yo. Entonces, a mí me parece que justamente la nutrición, la cocina, la gastronomía como ciencia inclusive tiene una deuda con la gente. Uno intenta desde algunos lugares pagar esa deuda; Narda con algún programa que estimule los productos que no tienen valor agregado pero que lo pueden tener en la cocina; una tratando de armar profesionales especialistas o de comunicar mensajes saludables simples y tratar de bajar el hecho de que convertimos el comer en un ejercicio intelectual y comer debería ser un placer y nutritivo.

-¿Y la argentinidad gastronómica, dónde está?
-Lepes: Creo que el argentino cree todo el tiempo que es la excepción a todo y no la regla. Entonces vos le decís que no podés comer un salame entero en una hora con una baguet, y te dicen: “mi abuelo comía salame toda su vida y vivió hasta los 90”, pero los 400 mil que se murieron por comer salame a los 60, eso no lo ven. Sólo ven la excepción.

-Katz: A mí me preocupa que estemos perdiendo la identidad gastronómica ...

-Lepes: Vos preguntás: ¿la milanesa es argentina? Y te dicen: no, es una comida alemana, etcétera. Pero si vos preguntás en una casa cuántas veces se come milanesa por mes, ves que es recontra argentina la milanesa. ¿La pasta es argentina? No, es italiana pero la pasta con salsa de tomate es recontra argentina. La empanada existe en todas partes, sí pero también es argentina. Pregunto ¿cuántas veces por mes se come locro ...? Entonces ¿es argentino? Sí en lo histórico, sí en lo regional, pero...

-Katz: Esa es la discusión que uno debiera tener. Hay países que defienden a muerte su cultura gastronómica. Yo creo que no la defendemos.

-Lepes: No, pero también creo que tenemos cosas que para mí geográfica y culturalmente nos juegan en contra. Primero, somos muy pocos para el terreno que tenemos. En el norte se come carbonada, empanadas salteñas, tamales. Todo eso se come, pero en el medio del país se corta la producción, hay una selva, un desierto por atravesar...

-Katz: Así aparece otro tema más que es el deseo absoluto de ser eternamente joven, flaco, de no enfermarse nunca y entonces no solamente no como esas comidas por esa frontera infranqueable norte/sur. Lo asumen como que comer esos platos típicos implica descuido, una comida de baja calidad que es la comida tradicional argentina.

-Lepes: Sí, pero después comen en una estación de servicio.

-Katz: Pero esas comidas no son vistas como saludables. Creo que este es el error que no hemos trabajado. Analicemos un menú argentino, menúes salados, es decir, comidas completas típicas argentinas, analicemos si nutricionalmente…

-Lepes: Lo que pasa es que ni siquiera nos podemos poner de acuerdo en terminar de definir cuáles son las comidas típicas argentinas. Los cocineros nos empezamos a juntar hace poco y nos empezamos a acercar a gente como Mónica o a una persona especializada en pesca comercial. Le pedimos a Mónica que arme un curso para cocineros. La idea es ponernos de acuerdo, aprender sobre lo que realmente no sabemos y no hablar más de las cosas que creemos que son de cierta manera. Deberíamos poder encontrar un menú de comida argentina.

-¿Qué debería tener y qué no ese menú?
-Katz: Y una vez que hagan eso la versión más saludable de ese menú yo creo que va a tener que evolucionar, como hoy ha crecido preocupantemente la onda no carne en una Argentina ganadera tradicionalmente donde crece el veganismo. No hablo de un vegetarianismo responsable, hablo del veganismo, esos que no comen ni miel porque viene de la abeja y la estamos explotando. Cómo se puede combinar que tengamos nuestros platos y que ustedes que conocen más de esto podamos ofrecer este portafolio de defender estos platos que son muy nuestros. Tenemos la materia prima, que es local, lo podemos fabricar y la versión saludable de esto para no perder esa esencia. Estamos comiendo todas comidas que no tienen que ver con la posibilidad de que sean saludables. Y entonces surge algo preocupante y que a mí me inquieta especialmente: estamos demonizando la carne, las harinas, los azúcares, la leche, los lácteos.

-Lepes: A ver, si sos de los que solamente toman 3 vasos de leche por día no está mal. Entonces, si además comés una hamburguesa, papas fritas, medialunas ... el problema es lo que dejás afuera por llenar con lo que es fácil. Esa demonización de los alimentos es que cuando un alimento tiene un mercado muy grande y está muy aprovechado se le baja el costo hasta lo más mínimo, se logra llevarlo hasta que sea una porquería, hay cosas que ni da que se diga que eso es comida, porque le quita lugar a otras cosas. El problema es que vos comas eso todos los días, en que no variamos. En síntesis, por un lado me parece que hay una cosa cultural del argentino de buscar la identidad de la cocina y de los cocineros de reversionar. Vos vas a los restaurantes emblemáticos, cancheros y hay una serie enorme de productos de no sé qué. Pero la señora que come en su casa o la gente que come en la esquina de su casa y que compra la comida en la estación de servicio y que le compra al nene un paquete de lo que puede porque tampoco sabe, probablemente tiene un mínimo recurso y lo usa mal. Una cosa es la identidad cultural de los platos de la Argentina. Para no perder la identidad –porque no podemos tratar de tener la identidad peruana porque no la tenemos, porque no es así–, tenemos otra, nosotros somos una mezcla más nueva ¿por qué? Porque a los más viejos los mataron a todos, eran pocos y los mataron, indios quedaron pocos, negros no quedó ninguno y después vinieron oleadas nuevas, entonces. Nosotros todavía decimos que somos un país de inmigrantes y nombramos a los europeos, pero tenemos de Medio Oriente, de América Latina. Tenemos que asumir en cuánto tiempo el cilantro va a ser algo establecido acá, en cuanto tiempo vamos a dejar de mirar el cilantro y el chile como algo tan extraño. En muy poco tiempo habrá un sincretismo gastronómico y entonces hay que aprovecharlo y hacerlo propio, como hacen un montón de culturas, cada vez pasa más rápido. Pero por otro lado tenemos lo que come la gente en su casa todos los días y ahí es donde está el problema.

-Katz: Pero sobre esto no estamos trabajando, pero no solamente ustedes y yo, no está trabajando nadie, por ejemplo, yo no concibo que hoy en la escuela a los chicos les enseñen la pirámide alimentaria. Hoy todavía, los docentes te dicen “¡ah! nosotros les enseñamos la pirámide, los grupos de alimentos”. Entonces, ahí hay una deuda. Hay chicos que no saben cómo es la planta del tomate.

-Lepes: Esa pirámide está invertida, es al revés. Yo no digo que lleven los chicos a la huerta, ¡lleven las verduras a clase! Yo estuve con un grupo de chicos en un programa, cuando me invitaron me dijeron que tenía que hacer algo y dije, bueno, llevemos verduras y veamos. A una nena le mostré un alcaucil y, ¡dio dos pasos para atrás! Porque le dio miedo, ¡Hola! No muerde, no está vivo, ya lo cortaron...

-¿Hay salida o ya está todo determinado en la cocina?
-Katz: Hay una deuda que tiene que ver, simplemente, con mostrarles a los chicos la variedad de cosas con las que cuentan para apropiarse en algún momento... La más común de las consultas es la mamá que viene y dice: “mi hijo no come verduras”. Pero hay una tarea que, quizás, si no viene de las casas debería venir del Ministerio de Educación. Va más allá de cada casa.

-Lepes: El Ministerio de Educación debería regular realmente qué se dice y cómo se dice en la televisión determinadas cosas. Pero yo tengo una visión positiva a largo plazo, a mí me pasa muchas veces que me dicen, “salven a las ballenas”, veo los documentales, lloro, la paso mal pero la verdad que yo no sé qué hacer, la ballena está allá, yo acá, no tengo idea cómo salvarla. El utópico ideal que ahora plantean es “comé orgánico” y le dicen a una mina “tenés que comer orgánico porque todo tiene no sé qué”. Y aparece alguien que está comiendo de una caja y de una bolsa ziploc. Así no podés decir “comé orgánico”. Hay todo un camino de por medio, tenemos que empezar despacio. Dénme un paso claro para que yo –consumidora, no como paciente sino como persona normal–, pueda cocinar más y comer más en mi casa.

Recetas para chicos

Recetas aptas para chicos

Junto con Gaturro, un socio a la altura de los chicos, Juliana López May lanzó su tercer libro de recetas. Aquí va una degustación de cuatro, nuestras preferidas.

Risotto de quínoa

Para 4 personas
Fuente: revistaohlala.com
 
Fotos y producción de Virginia Sar / Gentileza de Sudamericana

Ingredientes
Junto con Gaturro, un socio a la altura de los chicos, Juliana López May lanzó su tercer libro de recetas. Aquí va una degustación de cuatro, nuestras preferidas.4 tazas de quínoa
1 cebolla colorada
1 diente de ajo
2 cucharadas de aceite de oliva
½ taza de queso blanco
½ taza de queso parmesano
1 flor de brócoli o calabaza o espinaca
Perejil picado


¿Cómo se hace?
Lavar la quínoa varias veces pasándola por agua fría. Luego, cocinarla en abundante agua con una pizca de sal hasta que esté a punto y colarla. Por otro lado, cortar la cebolla y el ajo en brunoise (daditos muy chiquitos). Colocar un poco de aceite de oliva y dorar allí las cebollas junto con el ajo. Dejar que transparente unos minutos. Agregar la quínoa cocida y la verdura elegida (puede ser hervida, en puré o en pedazos, dorada en horno o sartén). A último momento, agregar perejil, un poco de parmesano y queso blanco.

Milanesas de tallo de acelga

Para 4 personas
Junto con Gaturro, un socio a la altura de los chicos, Juliana López May lanzó su tercer libro de recetas. Aquí va una degustación de cuatro, nuestras preferidas.
Fotos y producción de Virginia Sar / Gentileza de Sudamericana
 


Ingredientes
16 tallos de acelga
200 g de avena molida
Semillas de sésamo
Pan rallado
Polenta
4 huevos
Sal y pimienta
Ajo picado
Perejil picado
Aceite de oliva


¿Cómo se hace?
Cortar los tallos de acelga. Preparar la mezcla de los huevos juntos con ajo, perejil, sal y pimienta. Mezclar la avena con las semillas de sésamo, la polenta, el pan rallado, sal y pimienta.
Empanar las milanesas pasando los tallos por huevo y luego por la mezcla de avena. Cocinar en horno medio o en sartén hasta que estén doradas. ¡Al horno se pueden gratinar con un poco de queso fresco!

Scones multicereales

Para 4 personas
 
Fotos y producción de Virginia Sar / Gentileza de Sudamericana

Ingredientes
Junto con Gaturro, un socio a la altura de los chicos, Juliana López May lanzó su tercer libro de recetas. Aquí va una degustación de cuatro, nuestras preferidas.200 g de harina 0000
100 g de harina integral superfina
100 g de avena extrafina
1 cucharada de semillas de sésamo
1 cucharada de semillas de amapola
1 cucharada de semillas de lino
60 g de azúcar rubia
1 cucharada de polvo leudante
60 cc de leche
100 cc de crema
1 huevo
100 g de manteca derretida


¿Cómo se hace?
En un bol, tamizar las harinas, agregar las semillas, el azúcar y el polvo leudante. Y en otro bol, mezclar la leche, la crema, el huevo y la manteca derretida. Formar un hueco en el centro de los secos y derramar los líquidos. Mezclar con cuchara de madera hasta formar una masa. Estirarla con las manos intentando tocarla lo menos posible. Formar un rectángulo de 4 cm de alto. Cortar con un aro del tamaño deseado y llevar sobre una placa de silicona a la heladera por una hora. Cocinar a 180 °C hasta que los scones se doren apenas en los bordes. Comer solos o con queso blanco y miel, mermelada o dulce de leche.

Palmeritas

Para 6 personas



Ingredientes

Junto con Gaturro, un socio a la altura de los chicos, Juliana López May lanzó su tercer libro de recetas. Aquí va una degustación de cuatro, nuestras preferidas.
  Fotos y producción de Virginia Sar / Gentileza de Sudamericana
250 g de harina
50 g de harina integral
50 g de manteca
100 g de azúcar
Agua (cantidad necesaria)
Pizca de sal
Azúcar orgánica
Manteca

Canela

¿Cómo se hace?
Precalentar el horno a 180 °C. Preparar la masa colocando en un bol harina, sal y azúcar. Hacer un hueco y agregar la manteca y el agua. Mezclar hasta conseguir una masa lisa y homogénea. Dejar descansar. Estirar (de ser posible, con máquina de hacer pastas hogareña) hasta lograr el grosor deseado y formar con la masa un rectángulo. Pincelar con manteca, azúcar rubia y canela. Doblar la masa primero a la mitad y luego cada mitad hacia el centro, en forma de rollito, hasta lograr la tradicional forma de palmerita. Cortar tajadas de 1 cm de espesor y colocarlas en una placa con un poco de papel manteca debajo. Espolvorear con azúcar y pequeños cubitos de manteca y llevar al horno hasta que estén doradas y crocantes.

La importancia del desayuno

La comida más importante del día y un aliado del proceso educativo

Por Esteban Carmuega
De las cuatro o cinco comidas en las que la mayoría de las culturas distribuyen la ingesta diaria, probablemente el desayuno sea la más variable tanto en su frecuencia como en su composición.
Mientras en algunas culturas el desayuno es la comida principal del día, tanto por los alimentos que lo componen como por su valor social, en otras es apenas un trámite antes de comenzar la jornada.
Desde una perspectiva fisiológica, es la comida más importante del día porque interrumpe el período de ayuno de la noche, tal como queda expresado en la raíz del nombre tanto latino como anglosajón (quebrar o romper el ayuno).
En los niños es más valioso aún, porque al tener un cerebro proporcionalmente más grande que los adultos son más dependientes de la glucosa de los alimentos.
Por ello se ha demostrado que los escolares que desayunan mejoran su capacidad de atención, memoria de corto plazo, fluidez verbal, pruebas matemáticas, desempeño físico; desayunar también favorece la asistencia y la permanencia en la escuela, así como algunos indicadores de rendimiento educativo global.
Sobre todos estos aspectos existe evidencia científica en el mundo y en nuestro país han sido objeto de investigación por el Cesni en las últimas dos décadas.
De allí que muchos pensemos que los programas de desayuno escolar y en las colonias de verano deberían considerarse parte integral de la inversión educativa que contribuye con el objetivo de brindar iguales oportunidades al impedir que los efectos deletéreos del ayuno (más frecuente en los niños de los hogares más vulnerables) puedan interferir con el proceso formativo.
La leche escolar (denominada en sus orígenes copa de leche) es uno de los programas con más historia en nuestro país y que ha sido muy bien reglamentado en su composición por el Programa Nacional de Seguridad Alimentaria.
Es una evidente oportunidad para fortalecer el hábito del consumo de lácteos, que sabemos que es inadecuadamente bajo en más del 80% de los niños a partir de los cinco años de edad, momento en el que la incorporación de calcio es crítica para el desarrollo óseo.
Pero, más allá del aporte de calcio, los desayunos escolares pueden ser una herramienta muy efectiva -con una adecuada fortificación- para la prevención de deficiencias de micronutrientes que, como en el caso del hierro, afectan gran parte de nuestra población infantil y que pueden comprometer el desempeño escolar.
A estos beneficios se suman algunas observaciones recientes que resaltan su posible papel en la prevención de la obesidad. Un estudio colaborativo de la Organización Mundial de la Salud, realizado en niños de 41 países, demostró que los escolares que desayunan tienen un menor riesgo de padecer obesidad. Otras observaciones confirmarían estos hallazgos.
Se ha dicho que el desayuno es la comida más importante del día, y para los niños en edad escolar existen fundamentos para afirmar que además es un importante un aliado del proceso educativo.
 

Desayuno infantil: jugar para aprender sobre la buena nutrición

Muchos chicos inician el día con snacks y gaseosas; un grupo de nutricionistas ensaya estrategias novedosas para cambiar hábitos

Por Fabiola Czubaj 

Desde hace años, el desayuno de los chicos es motivo de preocupación entre los especialistas. Una encuesta de la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas constató, en 2007, que el 90% de los escolares desayuna mal y no por problemas económicos, sino por falta de tiempo. Dos años después, luego de una evaluación antropométrica del estado nutricional de los chicos y las embarazadas, el Ministerio de Salud de la Nación recomendó "reforzar el hábito del desayuno".
Con esta inquietud en mente, un equipo de nutricionistas del sistema de salud público de San Isidro ideó un programa en el que a través de distintos juegos tratan de enseñar buenos hábitos. Antes, les preguntó a alumnos de cinco escuelas del partido qué desayunaban habitualmente. Las respuestas los dejaron boquiabiertos. Las opciones, que parecían más comunes que lo que reflejan las encuestas nacionales, incluían gaseosa, jugo sintético o chizitos a las apuradas camino al colegio. "Pudimos ver que alrededor del 86% desayuna, pero que sólo el 45% tiene el hábito de hacerlo con leche o yogur", comentó la licenciada en nutrición María Victoria Azpiazu, que coordina la iniciativa en las colonias de verano.
"Cuando cruzamos el resto de la información, observamos que en la práctica esos chicos estaban desayunando con mate cocido, agua o gaseosa. En muchos casos, a la noche comían un yogur, lo que no es una cena para esa edad", agregó Azpiazu.
 
Esta primera comida del día es la que, con una porción de lácteos, de frutas y de cereales, debería aportarle al cuerpo el 20-25% de la energía que utilizará el resto del día. En la encuesta alimentaria en las cinco escuelas sanisidrenses surgió que el 86% de los chicos desayuna y merienda; que el 45% ingiere por lo menos dos tazas de leche o dos potes de yogur por día; que el 57% come por lo menos dos de las cinco porciones diarias de frutas recomendadas; que el 67% bebe una cantidad diaria "no saludable" de gaseosas o jugos artificiales (2 o más vasos), y que apenas el 17% ingiere por lo menos 4 vasos de agua por día. "Éste es un patrón de consumo alimentario mínimamente saludable que elaboramos para la encuesta", indicó Azpiazu.
En las colonias de verano de los seis campos municipales de deporte de San Isidro, unos 3000 chicos de más de 4 años aprenden a desayunar jugando. Y lo hacen sin parar de divertirse, sobre todo los más chiquitos.

Una ludoteca nutricional

Ayer, en el Campo Municipal de Deportes N° 1 de Beccar, un grupo de once estudiantes avanzados de nutrición les recomendaban a un grupo de 40 chicas de 10 años dejar para "de vez en cuando" las facturas, las galletitas dulces, los alfajores o el dulce de leche con manteca, por ejemplo. "¿Y están comiendo frutas en el desayuno?", les preguntó una estudiante. La mayoría se hizo oír en la cancha techada del predio: "¡Sí!".
Claro que no era la primera visita del equipo. Los casi 800 chicos de entre 4 y 14 años que concurren sólo a la colonia en ese campo ya habían aprendido en apenas 15 minutos de juego algunos consejos para desayunar mejor. Los juegos los elaboran los distintos grupos de estudiantes que realizan sus prácticas en el Hospital Central de San Isidro. "Ya tenemos una ludoteca con más de 38 juegos y obras de teatro educativas", contó Azpiazu, que desde el hospital trabaja en red con las licenciadas en nutrición Encarnación Mota Moreno, que dirige el Centro de Salud Diagonal Salta, y Luciana María Pollavini, a cargo del Centro de Salud San Isidro Labrador.
"Lo que más vemos en los chicos es obesidad y sobrepeso. En los adultos ya aparecen la hipertensión, la diabetes y la dislipemia, así que lo más importante es trabajar en la prevención", dijo ayer Azpiazu, que dirige el Programa de Alimentación Saludable de la Subsecretaría de Salud Pública local, mientras a unos pocos metros su equipo esperaba la señal para empezar a jugar con unos 45 inquietos y escurridizos pequeños de 4 y 5 años.
"¡Arranquen, arranquen!", indicó Azpiazu, y los especialistas comenzaron su tarea. Sentados en el piso, en cuatro rondas, los chicos recibieron dibujos de todo tipo de alimentos: frutas, leche, pan, torta, yogur, medialunas, copos de cereal y queso, entre muchos más.
Ya estaban listos para jugar al "baile del desayuno", en el que luego de escuchar una consigna los chicos que tienen las imágenes de los alimentos mencionados tienen que levantarse y correr alrededor de la ronda.
"Hoy me desperté y antes de ir a la colonia mi mamá me preparó la leche con copos de cereales", fue la primera consigna. Antes de terminar de pronunciar la palabra "copos", los chiquitos que tenían los dibujos de la leche y los copos se levantaron como si tuvieran resortes y empezaron a correr con el aliento del resto del equipo. Y así siguieron, mientras no paraban de reírse e identificar los alimentos sin equivocación.
El final fue lo que más disfrutaron: "Desayunamos con lácteos, frutas, cereales, tostadas, mermelada...", y todos los chicos terminaron corriendo en ronda a pura carcajada.
Luego, llegaron las chicas de entre 8 y 10 años, que jugaron a la carrera de mozos. La primera debía correr con una bandeja hasta una pila de productos y debía "servir" el desayuno ideal con un lácteo, un cereal y una fruta. Ganaba el equipo más rápido. El silbato anunció el inicio del juego y de pronto Nahiara (8) se tomó su tiempo: "Tardé porque no sabía qué elegir. Puse uvas, leche y copos de cereal", contó después a LA NACION.
"Estas actividades les cambian la manera de pensar en la alimentación y hasta son motivo de conversación en casa", comentó Roxana Simcic, directora de la colonia del centro de deportes de Beccar. Y el jefe del campo, Guillermo Santamans, agregó: "Se van con la idea de consumir agua, frutas y verduras en las cinco porciones diarias. Me pasó con mi hijo de 8 años, que va a la colonia de otro campo".

Qué dicen las guías alimentarias

Fueron preparadas por nutricionistas argentinos
Bebidas
Se sugiere ingerir todos los días una importante cantidad de líquido, particularmente agua

Dulces y salados
Los especialistas subrayan que hay que disminuir el consumo de azúcar y sal

Un poco de todo
Se recomienda comer una amplia variedad de carnes rojas y blancas, retirando la grasa visible, y consumir variedad de panes, cereales, pastas, harinas, féculas y legumbres. También frutas y verduras de todo tipo y color

Lácteos
Ingerir todos los días leche, yogures o quesos. Es necesario en todas las edades

Diálogo
Aprovechar el momento de las comidas para el encuentro con otros.

Del editor: por qué es importante.
Los hábitos, si se adquieren en la niñez, se mantienen de por vida, ayudan a cuidar la salud y a evitar males crónicos.

 

 

viernes

Diez consecuencias de obligar a un niño a comer

Expertos de distintas disciplinas coinciden en que obligar a comer a los niños puede tener efectos negativos en el plano nutricional y, también, en el emocional

Fuente: www.consumer.es
Por: Alma Palau Ferré


A comer, como todo en esta vida, hay que aprender. Por ello el objetivo de los padres debe ser enseñar a los niños de una manera eficaz, positiva y libre para conseguir que coman y, más que eso, lograr que quieran por sí mismos aquellos alimentos que son buenos para ellos, un objetivo que, si se les fuerza, nunca se conseguirá. Distintos expertos, desde los dietistas-nutricionistas hasta los pediatras y los psicólogos, coinciden en que obligar a un niño a comer jamás tiene buen fin y, en cambio, puede acarrear varios problemas y efectos negativos.  
El siguiente artículo enumera diez consecuencias de obligar a los niños a comer, detalla sugerencias para que los pequeños quieran hacerlo por sí mismos y dos ejercicios para mejorar su relación con la comida.

Los niños y la mesa: diez problemas de obligarles a comer

Lejos de favorecer una alimentación equilibrada, una relación armoniosa con la comida y un ambiente de sosiego en el hogar, forzar a los niños a que coman puede acarrear unos cuantos problemas y convertir la mesa en un pequeño campo de batalla. Entre los principales inconvenientes, destacan los siguientes:
  1. Algunos padres viven la inapetencia de su hijo como un agravio personal. Esto hace sentir mal al niño cuando rechaza un alimento.
  2. Si el niño es pequeño y aún no tiene uso de razón, pensará que los padres, de quienes solo espera cariño, de pronto le atacan: insisten en darle de comer cuando ya no le entra más o en obligarle a comer algo que no le gusta y, encima, se enfadan y le gritan.
  3. Incluso si se obliga a comer con amenazas, gritos o chantajes, los pequeños comen lo mismo.
  4. Meterles la comida en la boca a la fuerza provocará el vómito de los niños.
  5. Obligarles a comer solo sirve para hacerles sufrir y, si asocian la mesa con el sufrimiento, acabarán por detestar ese momento y la comida.
  6. Presionar a un niño para que coma un determinado alimento puede conducir a que rehúse comer muchos otros.
  7. Angustiarse porque un niño no come denota una sobreprotección de los padres, que es mala consejera en la educación infantil.
  8. El uso del chantaje emocional, de los premios y castigos con la comida, es un error pedagógico y un error nutricional.
  9. Un niño se puede negar a comer porque quiere llevarse él mismo el alimento a la boca y no se lo permiten. Es importante fomentar la independencia y dejarles crecer en autonomía.
  10. Corregir los modales delante de los hermanos o de otros niños promoverá el rechazo de los alimentos.

Sugerencias para conseguir que el niño quiera comer por sí mismo

En la mesa solo cabe la actitud positiva. Lo fundamental es fomentar la autonomía personal e intelectual. Hacer creer al niño que es él quien quiere estar sano, quien quiere conocer los alimentos y quien ha descubierto un nuevo sabor. Para ello, hay trucos muy útiles y fáciles de poner en práctica.
  • Presentar a los niños pequeñas cantidades de un alimento nuevo de forma repetida.
  • Dar ejemplo de conductas alimentarias saludables.
  • Implicar a los niños en la preparación de los alimentos.
  • Presentar las comidas de manera atractiva.
  • Ofrecer los alimentos sin obligar, sin perder la paciencia y sin inquietarnos.
  • Mantener su estómago vacío de caprichos antes de las comidas, no llenarlo de golosinas.
  • Darles opciones en la mesa. Presentar unos alimentos que les gusten y otros que les gusten menos, para que puedan elegir, e intentar que coman un poco de todos.
  • Apagar la televisión y sentarse a comer con ellos, en familia y sin distracciones.
  • Durante la comida, mantener conversaciones distintas al hecho de hacerle comer.

Dos ejercicios para mejorar la relación de los pequeños con la comida

Ya sea en el aula o en casa, se pueden desarrollar dos ejercicios con los niños a partir de 6 o 7 años de edad, cuando tienen capacidad de razonar. Estos ejercicios han demostrado funcionar en la práctica con resultados extraordinarios.
  1. La lista del "me gusta" / "no me gusta". Algunos niños son muy conscientes de que su inapetencia o su afición a solo 2 o 3 alimentos es el centro de atención y preocupación de sus padres. Sin embargo, resulta útil trabajar con ellos y pedirles que escriban en un folio en blanco estas dos listas: lo que les gusta comer y lo que no. Si el ejercicio lo dirige un nutricionista, podrá explicarle al niño que en realidad ya hay muchos alimentos que le gustan y, lo que es más importante, que con ellos casi cubre sus necesidades nutricionales. Tal vez se detecte la carencia de algún grupo de alimentos por completo, como las verduras. Entonces es el momento de hacerle ver al niño que con incorporar uno o dos alimentos a su dieta, esta será perfecta. Con este ejercicio, se logra desbloquear a un niño que tiene el control de su alimentación, al hacerle ver que no era para tanto y que falta muy poco para que sus padres estén contentos y tranquilos. Por último, es interesante plantear al niño un objetivo, al que llamaremos "compromiso saludable", y cuyo fin es que él esté más sano, más fuerte y más guapo. Es decir, sin premios ni castigos: solo se busca la adherencia del niño a un cambio de hábito por el mero hecho de que es mejor para él.
  2. La "cata a ciegas". Este es un ejercicio en grupo y, como su nombre indica, consiste en vendar los ojos de los niños. En concreto, los de la mitad de la clase. Una vez hecho esto, se les pone delante un plato con un alimento sin que sepan cuál es. El ejercicio lo explicaremos como una experiencia de los cinco sentidos. Primero deben tocarlo, después olerlo, también acercárselo al oído y, finalmente, probarlo. A medida que descubren de qué se trata, levantan la mano y nos acercamos para que nos digan al oído qué es. Si aciertan, pueden quitarse el pañuelo de los ojos y seguir como observadores. Si no aciertan, continúan con el siguiente sentido. En paralelo, es una experiencia muy enriquecedora para los niños que les observan.
    El resultado de esta actividad puede ser traumático al principio. Puede haber niños que se enfaden porque han probado aquello que nunca habían querido probar. Incluso niños que lloren y pataleen para demostrar su enfado. Sin embargo, habrá muchos niños que manifiesten su sorpresa al haber sido capaces de probar algo nuevo. Para finalizar, todos los niños deben manifestar en voz alta los alimentos que no les gustan, o que no han probado nunca, y anotar en su agenda al menos tres. En la semana siguiente, tendrán el reto de probar estos tres alimentos. Respecto a los niños que se enfadan, la experiencia también demuestra que, al cabo de una semana, serán los primeros en decir en voz alta que ya han probado tal o cual alimento.

¿Por qué nos gustan más unos sabores que otros?

Las predilecciones alimentarias tienen su origen en los primeros años de vida, cuando se aprende qué, cuándo y cómo comer

Fuente: consumer.es
Por: María Manera

Las predilecciones tienen su origen en la infancia, en especial durante los primeros años de vida, ya que en esta etapa se aprende qué, cuándo y cómo comer. Los niños, a través de las experiencias directas con los alimentos, configuran las preferencias posteriores. Conocer la evolución y el porqué de este proceso ayuda a conseguir una alimentación saludable en la infancia y en la etapa adulta. A continuación se explica cómo se aprenden los gustos, por qué nos negamos a probar alimentos nuevos, cómo educar la preferencia por los alimentos saludables, así como los diferentes sabores de la leche materna. 

¿Los gustos se aprenden o son innatos? 

Las elecciones alimentarias están condicionadas por múltiples factores. Entre ellos: la historia y la tradición de nuestro entorno, la influencia familiar y de amigos, la economía (desde el coste de los alimentos hasta el poder adquisitivo) y los elementos relacionados con la psicología, como las preferencias. Para la vertiente antropológica y social de la investigación del comportamiento alimentario, estas últimas desempeñan un papel central en el momento de escoger un alimento u otro.
La preferencia por el sabor dulce y el rechazo de las sustancias amargas o las especias picantes (que producen irritación en la boca y en la garganta) parecen ser innatas. Algunas investigaciones lo respaldan al haber estudiado las diferentes reacciones faciales de los neonatos cuando se les administran líquidos con sabor dulce o con un gusto amargo o ácido. Pero si bien existe esta base de nacimiento -determinada en cierto modo por una predisposición genética-, la mayoría de las preferencias alimentarias se adquieren a través de la experiencia, es decir, se aprenden. ¿Cómo se explicaría, si no, la pasión de los adultos por el café o el gusto por la cerveza?
Durante el primer año de vida se experimenta un rápido crecimiento físico, social y emocional. También se desarrollan las preferencias alimentarias, que se configurarán durante toda la infancia. Por ello, es crucial el entorno social y cultural, aunque la familia es el entorno más inmediato y, por lo tanto, el más determinante. La influencia de padres y madres no solo abarca lo que estos ofrecen a los niños para comer o los consejos que dan sobre la alimentación ("debes comer verdura"), sino también todo el modelo que ofrecen a sus hijos. En definitiva, se trata de aplicar el clásico consejo de "predicar con el ejemplo".

¿Por qué nos negamos a probar alimentos nuevos?

Negarse a comer alimentos nuevos se denomina neofobia alimentaria y se define como un sentimiento de repugnancia hacia la ingesta de alimentos nuevos. Esta actitud (habitual en niños de unos dos años de edad y percibida por los adultos como un capricho infantil) es en realidad un mecanismo de adaptación propio de muchas especies: el objetivo es evitar la ingesta de alimentos o sustancias que podrían ser peligrosas o tóxicas. Después de haberse familiarizado con el alimento, la neofobia se supera con éxito.
Hay quien opta por familiarizar a los niños tras exponerles varias (o muchas) veces al alimento. Sin embargo, los estudios muestran que el rango necesario de exposición para lograr esa familiarización es tan amplio (de 11 a 90 veces), que el mejor consejo es despreocuparse por la neofobia: es una respuesta normal y fisiológica de los niños y se supera con el tiempo. Lo más acertado es comer con naturalidad y de forma saludable con los niños.

Cómo educar la preferencia por los alimentos saludables

El objetivo es que tanto los niños como los adultos coman de la forma más saludable posible. Tal y como indica el Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AEDN) en su documento "Si tú comes frutas y hortalizas, ellos también lo harán", la clave es tener alimentos saludables en casa y predicar con el ejemplo, ya que es mucho más probable que los pequeños prueben y acepten un nuevo alimento si observan a sus padres, a sus cuidadores o a cualquier familiar ingerir y disfrutar ese alimento.
La siguiente tabla, extraída y adaptada del citado documento, refleja de manera esquemática las
 
Consejo Explicación
Haga que la hora de comer sea agradable La atmósfera emocional en las horas de comer es muy importante. No conviene utilizar estas horas como una oportunidad para regañar al niño. No haga sentir mal al niño por no comer.
Predique con el ejemplo Los padres, familiares o cuidadores son modelos que el niño tomará como referencia para probar o no un nuevo alimento o bien en el momento de ingerir más alimentos saludables.
Exponga al niño a una variedad de alimentos saludables Esto aumentará las posibilidades de que tenga ganas de probarlos. Ponga a su alcance alimentos saludables. Si no le insiste en que los pruebe, las posibilidades de que lo haga aumentarán.
No desista Con paciencia, la exposición repetida (sin forzar, insistir u obligar), puede romper la resistencia.
No restrinja el acceso a determinados alimentos Esto incrementa la preferencia del niño hacia ellos. La clave es evitar que estén en casa.
No fuerce al niño a comer ningún alimento Esto disminuirá la preferencia por parte del niño hacia el alimento.
Recordar que la neofobia es normal No debe tomarse como algo negativo, sino como algo frecuente y esperable.
No use alimentos ricos en energía como recompensa, ni frutas y hortalizas (u otros alimentos saludables) como castigo Alterará las preferencias alimentarias del niño.   

 Los diferentes sabores de la leche materna

"Prohibido comer alcachofas, puerros, brócoli o espárragos". Este es un consejo que muchas madres lactantes habrán oído y se habrán visto obligadas a respetar (a pesar de lo muy saludables, sabrosas y apetitosas que son estas hortalizas) con el fin de que su hijo no se destete de forma inmediata al notar la leche con mal sabor. Nada más lejos. Si bien es cierto que existen cambios en el sabor de la leche materna en función de la dieta de la madre, ni esto es negativo, ni los alimentos señalados con anterioridad son los únicos responsables del cambio.
En general, los alimentos ingeridos por la madre durante la lactancia, igual que sucede con otros mamíferos, modifican el sabor de la leche y estos cambios alteran el patrón de conducta de succión del bebé. Sin embargo, esta experiencia no es negativa. A través de la leche materna, los lactantes aprenden los sabores propios de los patrones alimentarios de su madre y, por extensión, de su contexto cultural. Por tanto, los bebés alimentados con leche materna disponen de una experiencia sensorial más rica y variada que los niños alimentados con biberón. Una razón más para dar el pecho a los niños.

martes

Recetas para los más chicos

Recetas para los más chicos

Te proponemos opciones para armar el combo más saludable para tus hijos

fuente: ohlala.com  

Por Juliana López May

Hamburguesas de garbanzos y espinacas

Te proponemos opciones para armar el combo más saludable para tus hijos
Foto: Victoria Schiopetto / Producción: Vero Pasman
Para 6 personas
Tiempo: 90 minutos
Ingredientes:
2 tazas de garbanzos (hidratados por 8 a 12 hs.)
1 cebolla colorada
½ atado de espinacas
1 diente de ajo
1 zanahoria
1 huevo o clara si es necesaria
½ taza de parmesano
Pan rallado
6 panes de pita
Lechugas
2 paltas
3 papas

¿Cómo se hacen?
Primero, picar bien chiquito el ajo, la zanahoria y la cebolla; luego, dorar todo en un wok bien caliente con una cucharada de oliva hasta que esté cocido. Mientras, hervir las espinacas y cocinar los garbanzos pasándolos un poco de la cocción "al dente". Luego, mezclar las verduras junto con los garbanzos y las espinacas picadas y sazonar con parmesano, sal y pimienta. Si fuera necesario, agregar el huevo o la clara. Procesar la mitad de la preparación para lograr una buena pasta. Darle forma de hamburguesa y pasar por pan rallado.
Cocinar en sartén u horno caliente con un hilo de oliva en la placa.
Armar el sándwich de la forma tradicional colocando hojas de lechuga, palta en gajos y la hamburguesa y condimentar con lo que más nos guste (chutney, mayonesa, ketchup, mostaza).
Para acompañar: cortar las papas en cuña (cuartos a lo largo) y cocinarlas en una sartén hasta que estén doradas y crocantes, servir con la hamburguesa.

Tortilla de zanahorias y zapallitos

Te proponemos opciones para armar el combo más saludable para tus hijos

Para 6 personas
Tiempo: 45 minutos

Ingredientes
3 zanahorias (2 para la tortilla y 1 para acompañar)
½ cebolla picada
3 zapallitos
6 huevos

¿Cómo se hace?
Rallar la zanahoria y el zapallito y picar la cebolla. Dorar en un poco de aceite de oliva. Colocar la mezcla en una sartén con un poco de oliva y dejar cocinar a fuego bajo hasta que esté bien cocida en la base. Dar vuelta con la ayuda de un plato o tapa de olla y volver a colocarla en la sartén.
Cocinar por 8 minutos más... ¡y listo! También se puede hacer en placas de horno para que sea más fácil. Acompañar con zanahorias en rodajas doradas con un poco de oliva.

Quesadillas de verdura

Te proponemos opciones para armar el combo más saludable para tus hijos

Para 4 personas
Tiempo: 20 minutos

Ingredientes
1 paquete de pan de quesadillas
1 zanahoria
½ morrón
1 cebolla
2 ramas de apio

¿Cómo se hace?
Cortar las verduras en juliana y dorarlas en oliva hasta que estén cocidas y crocantes, salpimentar. Rellenar los panes colocando la mezcla en la mitad. Cerrar al medio y dorar en una sartén con un poco de aceite de oliva de ambos lados. Cortar cada quesadilla en tres y servir con bastones de queso, guacamole o queso blanco con hierbas. ¡También se le puede agregar queso adentro!

Tarta de brócoli

Te proponemos opciones para armar el combo más saludable para tus hijos
Ingredientes
1 masa de tarta
2 plantas de brócoli
150 g de queso blanco descremado
100 g de queso fresco
3 huevos
Hojas de perejil
2 cebollas en aros

¿Cómo se hace?
Precalentar el horno a 180 °C. Forrar un molde de tarta con la masa. Por otro lado, lavar, cortar las flores del brócoli y blanquearlas en abundante agua con sal por 8 minutos. En un bol, colocar los huevos, el queso blanco, el queso fresco, el perejil picado y el brócoli y salpimentar. Mezclar bien todos los ingredientes y colocar sobre la masa de tarta doblando el sobrante hacia adentro. Después, llevar al horno hasta que esté cocida y dorada.
Servir con aros de cebolla dorados (o fritos) en oliva. O también podés acompañarlo con una ensaladita de tomates cherry y lechuga, si querés incluir algo crudo y fresco.
Para que sepas: se puede hacer con cualquier verdura, como calabaza, berenjena, zapallito o zucchini, por ejemplo.

lunes

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¿POR QUÉ TENEMOS HIJOS?
MARIO SEBASTIANI


Editorial Paidós
Colección: Consultorio Paidós


Nos han hecho creer que cuando decidimos tener hijos es siempre “por amor”. Mario Sebastiani pone en duda este lugar común y asegura que, detrás de esa frase repetida hasta el cansancio, se esconden realidades diferentes: “se me pasa el cuarto de hora”, “fue un accidente”, “hasta no tener el varón mi marido no para”, “pierdo a mi pareja”, “me corre el reloj biológico”, “no quiero quedarme sola”…
¿Por qué tenemos hijos? propone un recorrido por la historia, los prejuicios y mandatos sociales que nos permite reflexionar y resignificar nuestras decisiones para que la paternidad y la maternidad, lejos de una imposición, sean algo deseado y elegido.



Los remedios de la abuela /Mitos y verdades de la medicina casera
Valeria Edelsztein  

ISBN 978-987-629-179-8

La tarantela, ¿proviene de la picadura de las tarántulas? Y las aspirinas, ¿tienen algo que ver con los cocodrilos egipcios? ¿Puede la miel aliviar la tos y el dolor de garganta? ¿De dónde salen los antibióticos?
 
En este increíble viaje, se pasa revista a las fascinantes historias de las drogas y los remedios, incluyendo el uso del clavo de olor para el dolor de muelas (la visita al dentista ya nunca será lo mismo), el arte del tirado del cuerito, o los mil y un usos de la aspirina (como quitamanchas, para la salud del pelo, para aliviar picaduras de mosquitos y, según algunos, incluso como analgésico).
 
Este libro –destinado a la mesa de luz– nos ayuda a iluminar un poco el camino de la medicina casera y los consejos de toda abuela que se precie. Pero no se queda allí: también nos pasea por la farmacología antigua, moderna y contemporánea, desde la alquimia hasta el diseño racional de drogas, y por las curiosas historias de métodos y remedios naturales. Nonas y bobes del mundo, ¡uníos!

Cocina en miniatura
Editorial Corpus
Pensar en la alimentación de los niños, desde los primeros meses de vida hasta el momento de madurez, no es tarea fácil.
"Basándonos en nuestra experiencia profesional, extensa investigación y amenas charlas con padres, amigos, profesionales y pacientes, hemos decidido armar una guía orientadora para esta etapa llamada “alimentación complementaria”.
Este libro está pensado por licenciadas en nutrición y orientado principalmente a los padres. También podrá servir de guía para pediatras, nutricionistas y otros cuidadores, en aspectos básicos relacionados con la alimentación desde los primeros meses de vida, hasta el momento de madurez de los niños, en que son capaces de consumir una dieta similar a la de una persona adulta sana.
En cada capítulo encontrarán un listado de preparaciones adecuadas, desde el punto de vista nutricional, y sencillas de realizar para que todos aprendan a cocinar de forma saludable para los niños de la casa.

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