Fuente: www.entremujeres.com
Por: Georgina Elustondo
¿Qué se les juega a los chicos en los juegos de la infancia?
Se
les juega el descubrimiento del mundo, el crecimiento, la maduración,
el humor, la elaboración de situaciones problemáticas y, por lo tanto,
la salud mental. También, el aprendizaje, la socialización, es decir que
se les juega... ¡la vida!
¿Hay algún juego que sea muy determinante en el crecimiento? ¿Los proponemos los padres o los "traen" los chicos?
Los
chicos traen los juegos. De todos modos, es bueno que sepamos cuáles
esperar para poder estimularlos si por algún motivo no lo hacen. A
veces los adultos interrumpimos los juegos sin darnos cuenta de su
importancia madurativa y tras dos o tres experiencias de ese tipo los
chicos pueden abandonarlos: cuando un bebé de ocho meses tira la cuchara
al piso la mamá seguramente se enoje y lo rete porque no sabe que ese
bebé está jugando a hacer desaparecer no solo la cuchara sino a su mamá
(que se agacha a buscarla), para después recuperar a ambas creyendo que
fue él el que logró esa magia de que su mamá y la cuchara reaparezcan.
"¿Dónde está? Acá' ta" es otro juego clásico de los bebés que no
siempre alentamos o favorecemos.
De todos modos, tenemos que
estar especialmente atentos a la aparición, antes de los tres años, del
juego de representación o de roles (a la mamá, a la maestra, a los
policías, vendedores, etc.) y sería muy bueno que favoreciéramos ese
juego durante unos cuantos años. Hoy, si es que aparece, pierde
vigencia cada vez más pronto, por lo atractivos y adictivos que resultan
los jueguitos electrónicos, los dibujos animados, y también por los
juegos de competencia, que cada vez empiezan más temprano....
En tu libro decís "el juego es un antibiótico para las afecciones del alma". ¿Por qué?
Porque
los chicos se 'curan' jugando, haciendo a otros lo que sufrieron ellos,
repitiendo situaciones para dominarlas, del mismo modo que los adultos
hablamos y contamos lo que nos pasa todas las veces que sentimos la
necesidad de hacerlo, hasta que logramos procesarla (por ejemplo,
contamos una operación, un parto, una pelea o el asalto que sufirmos en
la calle). Ellos hacen lo mismo ¡jugando!
A veces los
padres no advertimos la importancia de jugar un rato con los chicos. En
tu libro das consejos sobre cómo reservar un rato para ellos, corto pero
bueno, útil (para ambos). Hablás de "floor time"... ¿Nos contás de qué
se trata?
Que los adultos detengamos nuestra vida "seria e
importante" para concederles unos minutos por día de nuestro tiempo los
hace sentir valiosos, importantes, se construye un espacio de
intimidad que dura en el tiempo, y a su vez a los padres nos organiza.
Cuando tenemos más de un hijo puede ocurrir que estemos siempre apagando
incendios de alguno de ellos, atentos al más demandante o con más
problemas, y quede de lado el chico que no trae problemas, que no por
ello tiene menos necesidad de presencia de padres y de tiempo de
intimidad con ellos.
Los chicos todo el tiempo nos dicen
"mirá mamá, mirá papá". ¿Por qué lo hacen y por qué es importante que
respondamos a esa necesidad?
Porque necesitan sentirse
valiosos para nosotros y mostrarnos las "genialidades" que hacen (tan
geniales como saltar en un solo pie...), y no les alcanza con una sola
vez. Cada vez que respondemos y miramos fortalecemos su autoestima y
favorecemos sus conexiones neuronales, porque el cerebro necesita esa
retroalimentación positiva frecuente, inmediata (y no "¡ya voy!"),
específica (que realmente se note que vi lo que hizo) y no crítica.









